“Tomo nota”, sobre un posible caso de discafobia del alcalde Ayuntamiento de Burgos

El alcalde de Burgos en un Pleno del Ayuntamiento Imagen de archivo

Cartas de los lectores

Tomo nota

El pasado viernes, 21 de abril el PCAS (Partido Castellano) en Burgos presentó, a través de mi persona, en el Pleno del Ayuntamiento de esta ciudad, un ruego, con pregunta incluida, repito, con pregunta incluida, sobre la implantación progresiva de contenedores adaptados en la ciudad.

El contenido de nuestra petición de puede ver tanto en la web del PCAS (www.partidocastellano.org), como en mi web personal (www.victorvillarepifanio.com). Por eso, me quiero centrarme en lo ocurrido al presentar esta propuesta.

La actitud del Excelentísimo Señor Alcalde, Javier Lacalle, ante mi persona

Desde el primer momento, el Sr. Lacalle mostró cierto desinterés y cansancio por mí intervención. Después, al ver mi forma de expresarme a través de la síntesis de voz de mi teléfono, perdió definitivamente el interés. De ese modo, durante toda mi intervención, Javier Lacalle estuvo mirando y removiendo folios en su sillón sin ni siquiera dirigirme la mirada. Esto se puede ver en vídeo que el PCAS-Burgos ha publicado en su Twitter y en su canal de Youtube . Al acabar mi intervención con la siguiente coletilla: “Excelentísimo Alcalde, en el día de hoy, ¿salimos de aquí con el compromiso verbal de este Consistorio y de su persona de implantar progresivamente estos contenedores?” , Javier Lacalle se limitó a decir con desgana: “Tomo nota” . Y cuando la bancada de la oposición a unísono le replicó: “Pero ha hecho una pregunta”, cosa que les agradezco de corazón, el Alcalde, elevando la voz con un tono soberbio dijo: “¡No es una pregunta, es un ruego!.

Bien, esta actitud de puede deber a una de estas dos causas o a ambas. La primera puede ser porque simplemente no quiere que el Ayuntamiento haga ese gasto. Esto es absurdo ya que pedimos una sustitución paulatina cuando el Ayuntamiento compre contenedores y, aunque este tipo de contenedores costasen más, seguro que la diferencia no es superior a los 50.000 euros que costó la estatua que nadie pidió al Ayuntamiento de Burgos. Además, está muy feo eso de poner precio al bienestar, la seguridad y la dignidad de las personas. Pero en fin, esta visto que la derecha esto no lo acaba de entender.´

La segunda razón que se me ocurre es que el Sr. Lacalle padezca una enfermedad social de la que organizaciones como Movimiento Contra la Intolerancia están descubriendo un rebrote, la discafobia, o como lo llama mi amigo Esteban Ibarra, disfobia: “Odio, temor, o rechazo a las personas con discapacidad”. Esta enfermedad, suele ir acompañada de otras como la LGTBI-fobia, la xenofobia, o la misoginia.

Tranquilo, Sr. Alcalde, todo eso se cura viajando y desarrollando la empatía. Mientras tanto, con permiso de Paloma Linares le robo el grito de guerra a mi querido amigo, el fallecido Shangay Lily y digo: ¡¡Basta ya de discafobia en el PP!!

En fin Sr. Lacalle, ignoraba como era exactamente, pero yo también tomo nota.

Víctor Villar Epifanio

 

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