En febrero de 2004, Franz Muntefering, destacado miembro del histórico Partido Socialdemócrata Alemán empleo la frase “olor a cuadra” o “aroma a establo” para referirse positivamente a aquellos compañeros que venían desde los puestos más bajos del partido haciendo un recorrido en el que habían pasado por todos los niveles posibles de la agrupación política.
El Señor Munfering, de haberle conocido, podría haber atribuido esta frase al Señor Borja Suárez Pedrosa, actual Presidente de la Diputación de Burgos, y también Presidente del Partido Popular en la circunscripción de Burgos. Llegó a ambos puestos desarrollando una calculada ambivalencia y evitando desagradar a nadie dentro de la estructura de su partido, y por supuesto, aupado por César Rico, su predecesor y por los diputados y senadores del momento (Sandra Moneo y Mateu).
Los inicios en política de Borja Suárez

Sus inicios políticos comenzaron, de la mano de Pablo Nieva, en la siempre complicada Miranda de Ebro. Una ciudad periférica en una meseta entregada a las tradicionales redes clientelares de la derecha patria. Desde 1999, con 22 años de edad se desempeñó como concejal de la ciudad y en el equipo de Gobierno hasta la moción de censura de Simón Romanillos (PSOE) en 2002.
Tras la vida municipal, tuvo que destacar el chico, ya que saltó a la administración regional como Director General de Juventud, Su siguiente misión fue el intento de asalto a la Alcaldía de su Miranda de Ebro, que jamás logró, cediendo el puesto en 2019.
Mientras tanto, había sido llamado a puestos de responsabilidad dentro de la Diputación comandada por César Rico. No hay mejor lugar, que el Palacio de la Diputación para muñir las redes clientelares que alcanzan los rincones de toda la provincia, cada municipio y cada localidad. Porque elegir al Partido Popular en territorio burgalés es apostar por caballo ganador, se trata de una organización orgánica que aglutina a casi cualquiera que quiera salir en la foto, que encuadra y sabe asociarse a otros poderes. Es la única institución, salvo la Monarquía, en el que pueden auparte al puesto más alto sin haber ganado unas elecciones, como le ha pasado a Borja Suárez.
En esta plataforma de poder ha necesitado ser concejal, primero en Miranda, y luego, presuponemos que paracaidista, en el burebano Miraveche (por cierto, el diputado provincial responsable de Tributos y Recaudación, es el actual alcalde de Miraveche: Jorge Castro Urbiola)
En un recorrido de la hemeroteca podemos apreciar a un Borja Suárez prudente en sus declaraciones, pero que se esfuerza en marcar sutiles diferencias, que intentan ser imaginativas. De hecho, no se puede recordar nada estridente, ni como discurso, ni como actuación. Asimismo, ya como concejal electo de Burgos, para poder ser nombrado Presidente de la Diputación, en su Registro Público de Bienes Patrimoniales declara la participación en las dos empresas que suscitan las dudas sobre su actuación: 22% de participación en Eventos El Espino, y 20 % de participación en El Granero de San Francisco (6 de junio de 2023) Empresas, por cierto, muy beneficiadas por subvenciones, como informa Canal54. Todo esto mientras estudiaba en la Universidad Isabel I.
Para un político de larga carrera, con sabor a cuadra, con experiencia, relaciones, aparente reconocimiento y apoyo de los propios, que parece saber lo que se trae entre las manos ¿cómo puede haberse permitido un desliz tan oneroso? ¿puede ser perdonable una metedura de pata de principiante ambicioso? ¿De verdad, alguien que lleva tantos años en política, escalando de forma pausada, puede cometer un desacierto que pueda empañar su carrera y limitar su futuro?
¿Sabía Borja Suárez de la contratación de su empresa con la administración local?
Ciertamente cuesta comprender lo que ha ocurrido, pueden haber jugado varios aspectos de forma conjunta; exceso de confianza o pérdida de prudencia que produce el ejercicio del poder; escasa diligencia o imperdonable descuido por estar a otras cosas; ¿una jugada de algún colaborador resentido, de los que siempre hay en política?, acaso todo ello mezclado, pero está claro que Borja no ha sido cuidadoso en el estricto cumplimiento de las normas, o sus propios asociados no le han tenido en cuenta, acaso también pensando o aprovechándose del cargo de su socio, político influyente, para un mayor lucro.
La gran pregunta que muchos se hacen es: con los antecedentes judiciales con sus socios en las empresas en cuestión, ¿realmente no sabía Borja Suárez que estaba contratando con las administraciones municipal 8 adjudicaciones por valor de 17.082,5 € durante el año 2025, más otras 6 contratos en los años, 2023 y 2024?
Y continuando con las dudas razonables que presenta el caso, tal vez sería necesario la intervención judicial de sus correos y Whatsapp para saber si realmente estaba informado de los pagos en B, y la contratación con Promueve Burgos, al estilo del Juez Peinado con Begoña Gómez.
Según la noticia publicada por eldiario.es sobre la denuncia de los socios de Suárez por pagos de beneficios en B y el archivo provisional de la causa, si la audiencia provincial toma en consideración la documentación presentada por Varas y Gazpio, el asunto para Suárez podría ser el fin de su carrera política, siempre y cuando la Audiencia Provincial o Hacienda quiera investigar el caso.
¿Y si la calma que rodea a este personaje disfrazara una ambición mucho mayor, cuya punta del iceberg es solamente este desafuero que apunta a la voracidad y lucro fácil que se obtiene de las redes clientelares que proporciona una institución como la Diputación?































