Entrevista con Raquel Ruiz, Asociación Chrysallis-Burgos

14686667_1215438628536918_1074890530_nPor Eduardo Nabal

Raquel Ruiz Miranda, miembro directivo de la Junta de la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis   y vicepresidente de su delegación en Castilla y León. Madre de un menor transexual y activista por necesidad, necesidad de que estos niños y niñas puedan vivir una infancia y adolescencia con la aceptación y el respeto de la sociedad.

 “Burgos es una ciudad pequeña y el miedo al rechazo social pesa mucho, pero he de decir que, en estos años, he sentido más aceptación y respeto que rechazo”.

 -Hola Raquel. ¿Cuéntanos la aventura de Chrysallis en general y en Burgos en particular de forma más o menos resumida?

Raquel Ruiz Miranda: Chrysallis nace hace algo más de tres años cuando varias familias de distintos puntos de España buceaban en internet buscando respuestas a las mismas preguntas. Al darse cuenta de que, aunque eran pocas, no estaban solas, de que sus hijos e hijas tenían muchos puntos en común y también necesidades compartidas, decidieron organizarse. Organizarse para hacer frente juntas a las dificultades que iban encontrando, compartir y apoyarse entre todas ellas.

Empezaron unas pocas familias, pero desde entonces la gran familia Chrysallis ha crecido mucho y en la actualidad somos alrededor de 400. Esta es una de las razones por la que se decidió formar delegaciones autonómicas, por proximidad y porque las competencias en muchos ámbitos están transferidas a las comunidades autónomas, de modo que las leyes son diferentes para los niños y niñas dependiendo de en qué comunidad vivan.

No tenemos sede física, funcionamos con grupos de whasapp y redes sociales, y de vez en cuando hacemos encuentros de familias donde compartimos experiencias e información…y cariño, nos llevamos muy bien.

En Burgos somos varias familias y si que tenemos un punto de encuentro los primeros miércoles de cada mes en el Centro Cívico de Capiscol, nos cede el espacio el ayuntamiento, allí nos reunimos y atendemos tanto a familias como a profesionales y a todo aquel que, desde el respeto, quiera acercarse a conocer la realidad de nuestr@s peques.

-Parece haber cierto consenso en que Burgos nunca ha sido una ciudad muy abierta en cuestión de costumbres y diversidad afectiva. Pero no es tan diferente de otras de CyL. ¿Crees que a partir de los cambios en el conjunto del estado se puede construir algo nuevo aquí y ahora?

Raquel R. Miranda: Cierto, no solo Burgos es una ciudad donde no hay visibilidad del colectivo, pasa algo parecido en el resto de CyL. Cuando hace unos años era yo quien buscaba información desesperadamente comprobé que en Burgos no había ninguna plataforma ni organización LGBT, y solo pude conseguir información por internet, porque ni siquiera la pediatra del niño tenía ni idea de transexualidad. Solo la orientadora del centro donde estudiaba mi hijo me ayudó pasándome unos enlaces de internet. De esa manera encontré a Chrysallis, y. a partir de ahí, todo empezó a encajar y pudimos ayudar a mi hijo.

Esto ha cambiado un poco, en los últimos años el colectivo trans se está visibilizando, y las familias de los niños y niñas trans también estamos dando guerra, de modo que hay cada vez más información.

Burgos es una ciudad pequeña y el miedo al rechazo social pesa mucho, pero he de decir que en estos años que he sentido más aceptación y respeto que rechazo.

Por eso pensamos que había que llenar ese hueco, queremos que las familias que tienen un niño o niña trans no se vean solas, otras hemos pasado por las mismas situaciones antes y podemos ayudar a que el camino sea más fácil.

En distintas comunidades autonómicas se han ido aprobando leyes que dan respuesta a las necesidades de la comunidad LGTB, en CyL también se trabaja en la elaboración de una. Lo que no es de recibo es que un niño o una niña tengan distintos derechos dependiendo de si viven en Andalucía, Cataluña, Galicia o Castilla y León. Necesitamos una ley integral a nivel estatal que equipare los derechos de tod@s, no puede ser que las familias piensen en trasladarse de comunidad autónoma para que sus hijos puedan vivir con naturalidad.

-Existe una gran polémica en que los temas de la gente trans los trate la gente trans. Vamos que hablen por ellos mismos/as. Pero eso, en cierto sentido, os excluye también a las familias. ¿O crees que esa visión tan sesgada no favorece a la causa?

 Raquel Ruiz: Si, la polémica está ahí, yo siempre pienso que es mucho mejor escuchar al colectivo en primera persona porque además es lo lógico, pero pasa una cosa, nuestxs hijxs son menores, no pueden hablar por ell@s mism@s, y somos sus padres familias las que lidiamos con las dificultades que se nos presentan. Resulta que muchas veces las demandas de las personas trans mayores son para sus vidas de adultxs. Nosotros luchamos más específicamente por las cosas de los peques, protocolos en educación, reconocimiento de su identidad en la documentación, tratamientos con bloqueadores hormonales o por ejemplo, algo que puede parecer de poca transcendencia pero que no lo es, como que puedan practicar su deporte favorito con su identidad y en el equipo que les corresponde. Cosas que van a hacer que su personalidad pueda desarrollarse sin entrar en constante conflicto con el entorno. De verdad que no pedimos cosas raras.

img_4683-copiaMe he dado cuenta que en esto del activismo hay intereses políticos y luchas de egos que no llevan a ninguna parte. Puesto que luchamos por la misma causa, deberíamos ir de la mano.

En Burgos paradójicamente, al no haber ahora asociaciones LGTB como tales, cuentan con nosotros para tratar estos temas a nivel municipal y efectivamente me da rabia que no haya representación en primera persona. Espero que las nuevas generaciones se impliquen más en la defensa de sus derechos.

-Noto que en generaciones ha habido cambios. Pero no hace tanto que poca gente LGTB de provincias contaba con el apoyo del entorno y en cambio recibía muchos mensajes negativos. Ahora hay mucha información pero muchas veces confusa o sensacionalista. ¿Crees que deben ser los propios adolescentes o jóvenes los que elijan? Porque a veces los filtros pueden ser equivocados o contraproducentes.

 Raquel R.M: Si, como te decía ahora hay más información y las cosas poco a poco van cambiando. Pero es cierto que la información que se ofrece a veces no es la mejor. A la prensa le interesa un titular, y si puede ser preferiblemente sensacionalista. En ocasiones en entrevistas me encuentro que lo que quieren es que les cuenten lo terrible de la vida de nuestrxs niñxs, los casos más duros, anécdotas cuanto más feas mejor, y cuando se les cuenta que lo que estas personas necesitan es básicamente el reconocimiento de su identidad y que la mayor parte de nuestros peques llevan vidas completamente normalizadas no les interesa. Realmente el monstruo no es sólo quien les insulta por la calle o quien les agrede. El monstruo es una sociedad que no acepta su existencia y el riesgo mayor es el de suicidio de nuestros adolescentes por esta causa.

En cuanto a la información que circula por la red, hay de todo, pero ha sido de gran ayuda para muchos chavales el tener acceso a tanta información, a ser ellos mismos quienes se expresen y encuentren iguales con quienes compartir y también para muchas familias que sin internet estarían perdidas aún preguntándose qué le pasa a su pequeñx. Sobre los filtros, a veces el peor filtro está en su propia casa, con una familia que no los acepta.

-Por último la experiencia me ha enseñado que en cuestiones de género, al menos hasta hace poco, daba igual que la gente fuera de izquierdas o de derechas, con algunos matices, claro está Esto va cambiando pero nunca seremos la primera causa de la lista en ningún programa político . ¿Cómo crees que es posible hacer ver la interseccionalidad y la urgencia de las luchas por la diversidad y el reconocimiento de las todavía llamadas “minorías sexuales”?

-Desde la política como te decía antes se están haciendo muchos avances, impulsando leyes que reconozcan los derechos de la comunidad LGTBI+, no por iniciativa de los partidos, sino porque desde el activismo se está llevando una gran lucha. La diversidad sexual está ahí, no se puede obviar, la gente está perdiendo el miedo, y las nuevas generaciones se rebelan contra el binarismo, haciéndose visibles y demostrando que hay formas diferentes de ser hombre o mujer. Es una realidad, no una opción ni una moda.

A esto está ayudando la visibilización de los menores trans. Y si, es urgente que se adopten medidas. Como sabes yo te hablo de menores, y el mundo de los mayores va despacio. Mientras se desarrollan todas estas políticas, leyes, protocolos, etc, estos niños tienen que vivir y crecen deprisa y lo que para un adulto es un mes hasta la próxima reunión, son treinta días que ese peque tiene que pasar de uno en uno, enfrentándose a la dificultad de no verse reconocido en algo tan importante como su identidad. Teniendo que justificarse ante perfectos desconocidos explicando por qué su nombre o su aspecto no coincide con lo que pone en sus documentos. Quedan expuestos, su derecho a la intimidad es constantemente vulnerado. Claro que tenemos prisa, la infancia y adolescencia de una persona determina su futuro. Aun teniendo el apoyo de su entorno cercano, el que su identidad sea cuestionada constantemente puede hacer su vida muy difícil.

Me da mucha rabia ver como los políticos llenan sus bocas de palabras de apoyo al colectivo, como se ponen corriendo en la foto, pero a la hora de la verdad todo son largas, y el tiempo pasa de reunión en reunión.

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