La provincia de Burgos atraviesa un momento decisivo. Sobre nuestro territorio se está imponiendo un modelo de desarrollo que no nace de los pueblos ni responde a nuestras necesidades. Un modelo decidido lejos de aquí, sin planificación territorial real, sin transparencia y sin participación efectiva de quienes vivimos en esta tierra.
En pocos años, Burgos se ha convertido en objetivo de una avalancha de macroproyectos industriales y energéticos: parques eólicos y fotovoltaicos, macrogranjas, fábricas de amoniaco, proyectos de hidrógeno, y la expansión de macroplantas de biogás y biometano.
Proyectos que ocupan suelo fértil, presionan nuestros recursos hídricos, transforman nuestros paisajes y amenazan la salud y la calidad de vida de nuestros pueblos.
Nos dicen que todo esto es inevitable. Nos dicen que es el precio del progreso. Nos dicen que es el precio de la transición energética.
Pero nuestros pueblos no son moneda de cambio.
No aceptamos que el mundo rural sea tratado como un territorio disponible donde instalar aquello que otros no quieren cerca. ¡No somos tierra de sacrificio!
No aceptamos que nuestras tierras se conviertan en zonas de sacrificio para alimentar un modelo económico que beneficia a otros mientras aquí se acumulan los impactos negativos
Porque Burgos no es un espacio vacío en un mapa. Burgos es tierra viva.
Es paisaje, cultura, agricultura, biodiversidad y comunidades que han cuidado este territorio durante generaciones.
Estamos aquí, porque defender la tierra que habitamos es un derecho.Y porque cuando las decisiones se imponen desde arriba, la ciudadanía tiene la obligación de organizarse y defenderse.
Burgos no está en venta, Burgos se defiende
Galería de imágenes






























