Ciudadanía en Pie de Paz llama a una concentración el jueves 18 de junio, a las 20:00 horas de la tarde en la Plaza del Cid, contra la ampliación de la fabrica de armas de la empresa Rheinmetall en el Páramo de Masa.

Desde la plataforma se están recogiendo firmas y presentando alegaciones a un proyecto que tiene el beneplácito de la JCyL al declarar el proyecto de interés regional.
Desde Ciudadanía en Pie de Paz manifiestan:
Queremos manifestar nuestra oposición a la ampliación de la empresa de armas RHEINMETALL EXPAL MUNITIONS, sita en el Páramo de Masa de la provincia de Burgos, cuyo objetivo será la fabricación de nuevos modelos de proyectiles de artillería y municiones de 155 mm para el proyecto SILAM (Sistema Lanza Misiles de Alta Movilidad). El valor de las acciones de esta empresa se ha multiplicado por 21 desde que comenzó la guerra de Ucrania. Este armamento será destinado a alimentar los graves conflictos que recorren el Planeta, a generar miles de víctimas inocentes (los conflictos mataron a 250.000 personas en el año 2025) y a detraer recursos imprescindibles para atender necesidades humanas básicas.
Esta ampliación de la fábrica de armas y de sus seis empresas ubicadas en territorio español se enmarca dentro de un proceso de REARME Y DE MILITARIZACIÓN. El gasto militar mundial ha alcanzado el récord de 2,8 billones en 2025. La UE pretende invertir 800.000 millones en el rearme de Europa y España ha alcanzado los 40.000 millones en gasto militar en el último año, una cifra inaudita en nuestra historia reciente.
Ante esta deriva irracional, seguimos afirmando que el REARME es un camino totalmente equivocado. Históricamente a las guerras mundiales siempre les han precedido procesos de rearme y militarización. No han traído más seguridad a las sociedades sino más sufrimiento, han generado un incremento de los conflictos armados y han producido más pobreza y una reducción considerable de los gastos sociales, tan necesarios para garantizar una autentica seguridad humana que proteja al individuo y su dignidad.
Con los 800.000 millones de euros que pretende destinar la UE al rearme se podrían construir 4 millones de viviendas sociales. Con la inversión de 1.000 millones de euros en la construcción de una fragata se crean 6.580 empleos. Con esa misma cantidad de dinero se podrían crear 11.890 empleos en empresas de medio ambiente, 15.300 en el sector sanitario y 16.440 en educación. Además, el aumento de la producción de armas en los porcentajes previstos genera al año 200 millones de toneladas de emisiones contaminantes. Tampoco debemos olvidar que la detonación de bombas y munición liberan metales pesados y productos químicos tóxicos.
Por último, cabe señalar que el Rearme necesita soldados, lo que trae como resultado el retorno en muchos países del servicio militar obligatorio. En la UE la población en su mayoría no está dispuesta a colaborar con una guerra, pero el militarismo trabaja el imaginario colectivo, difundiendo un conjunto de ideas y valores y un discurso que legitima la preparación de la guerra. Para ello dispone de un arma letal: el miedo. Teniendo presente las enseñanzas de generaciones que nos han precedido, no nos resignamos ni nos vamos a callar y por eso decimos
NO AL REARME, NI A LA MILITARIZACIÓN, NO A LA AMPLIACIÓN DE LA FÁBRICA DE RHEINMETALL EXPAL MUNITIONS EN EL PÁRAMO DE MASA (BURGOS). LA GUERRA EMPIEZA AQUÍ, PARÉMOSLA AQUÍ.
CIUDADANIA EN PIE DE PAZ.
Reproducimos un artículo del centredelas donde se analiza la creación de empleo por la industria militar.
El argumento habitual para justificar la industria militar, frente a las críticas de grupos pacifistas y antimilitaristas, es la creación de riqueza y la generación de muchos puestos de trabajo.
Es sabido que la industria militar, sobre todo la estadounidense, genera grandes beneficios económicos. Beneficios sin embargo, que sólo van a parar a manos de los respectivos directivos e inversores. Pero, que esta actividad industrial tenga enormes beneficios económicos, no invalida que sea una actividad criticable desde el punto de vista ético. En cuanto a la creación de puestos de trabajo quisiéramos dar a conocer algunos datos interesantes.
La industria militar se sostiene gracias a los encargos que le hacen los diferentes gobiernos, que son sus clientes principales. Recordemos que el gasto militar de los estados es una parte muy importante de los respectivos presupuestos. Por tanto, es lícito que la ciudadanía se pregunte si este gasto está justificado y si, realmente, le reporta el supuesto beneficio de la creación de puestos de trabajo.
Para responder esta pregunta, es interesante conocer los resultados de un estudio realizado en 2007 por Robert Pollin y Heidi Garrett-Peltier, del Departamento de Economía de la Universidad de Massachussets1 . En el artículo se evalúan los puestos de trabajo que se generarían si se invirtiera, en EEUU, 1.000 millones de dólares en seis ámbitos distintos: gasto militar, reducción de impuestos (que, según los autores, implica un aumento del consumo privado), sanidad, educación, transporte público y construcción dirigida a la ambientalización de las casas y reparación de infraestructuras.
El estudio está realizado únicamente desde el punto de vista económico y no entra, en su planteamiento, en ninguna consideración ética o política que podría sesgar el resultado. Para realizar este estudio los autores aplicaron un modelo de análisis económico desarrollado por primera vez por Wassily Leontief2 , que recibió el premio Nobel de Economía en 1973.
El resultado es abrumador. Invertir 1.000 M$ en cualquiera de las cinco alternativas civiles genera más puestos de trabajo que una inversión igual en el sector militar. Las diferencias no son despreciables. Si la inversión se realiza en el sector sanitario o en la rehabilitación de viviendas, se genera un 50% más de puestos de trabajo que en el caso de invertir en el sector militar. Pero si la inversión se realiza en el sector educativo o en el transporte público se generan más del doble de puestos de trabajo, en ambos casos, que la misma inversión en el sector militar.
Este estudio también hace un cálculo del salario medio de los puestos de trabajo generados al invertir en cada una de las seis alternativas mencionadas. El salario más alto se obtiene en el caso de hacer la inversión en educación, seguido por el correspondiente en defensa, sanidad, rehabilitación de viviendas, reducción de impuestos y finalmente transporte público. Hay que añadir sin embargo, que a los puestos de trabajo creados en este último caso, les correspondería un salario medio por encima de lo que los autores llaman «mínimo para una vida decente» y que la mayoría de los salarios estarían entre 32.000 y 64.000 dólares al año . Para valorar este último resultado no debemos perder de vista que los salarios en EEUU son bastante diferentes a los nuestros.
Este no es el primer estudio de estas características. Ya en 1961, el citado profesor Leontief demostró que la reducción del gasto militar provocaría evidentemente una reducción de puestos de trabajo en este sector, pero crearía en otros sectores el doble de los puestos de trabajo perdidos (es decir un resultado muy similar al que estamos comentando). También en la década de los 80, Melman3 demostró que dirigir una parte del gasto militar a fines civiles produciría beneficios tanto en el número de puestos de trabajo como en la producción. Y Medoff, también en la década de los 80, dedujo que gastar en educación, sanidad, infraestructuras y construcción era más rentable respecto a la cantidad y calidad de los puestos de trabajo generados, que la misma inversión en el sector militar.
Con independencia de nuestros posicionamientos éticos y políticos, podemos afirmar que las inversiones en educación generan más trabajo y de mejor calidad que si la inversión es de carácter militar. Con lo cual podemos hacer una pregunta a nuestros gobernantes: ¿porque no redireccionan una parte del gasto militar en educación? Si lo hicieran conseguiríamos crear puestos de trabajo nuevos, mejor pagados y además (no contemplado en el análisis económico) mejoraría el nivel de formación de la población.
1 Robert Pollin and Heidi Garrett-Peltier; The U.S. Employment Effects of Military and Domestic Spending Priorities. Working Paper Series, Number 151. Political Economy Research Institute. University of Massachusetts, October 2007.
2 Wassily Leontief; Input Outout Economics, 2n ed. 1986. New York. Oxord University Press.
3 Seymour Melman; The Demilitarized Society: Disarmement and Conversion. 1988. Montreal. Harvest House
































