«Decidme cómo es un árbol» por Juan Vallejo

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El arboricidio del Parral no es otra cosa que la amputación de la salud del pueblo de Burgos, de sus visitantes, de los pobladores de ese incomparable bosque que es el Parral; un reflejo de la incultura y crueldad de los que desprecian su entorno, su hábitat.

Patrimonio Nacional, ese invento que nutre a vividores y perdidos custodios del dictador, tala y destruye la foresta crecida y cuidada por los burgaleses sin ningún miramiento. Pareciera que sus dirigentes han enloquecido y que les importa un bledo este paraje incomparable. Se ocupan más en las parafernalias de Palacio exhibiendo y patrocinando pinturas de genios cuya nombradía les da prestancia y beneficios. El glamur es la esencia de sus responsables directos. Vean sino cómo pasean sus talentos artísticos entre fundaciones y galerías que trincan del Estado.

Más les hubiera valido ocuparse en su día de la destrucción de la Catedral de Burgos a la que abandonaron a su suerte, de la que hubo que ocuparse desde el Diario 16 Burgos y las denuncias ante Unesco por la desidia de sus mentores y del abúlico Patrimonio Nacional del Estado, de cuyas ubres tiran tantos parásitos cuyas manos destruyen y malversan templos, paisajes, pinturas y códices.

Ese desguace obsesivo por deforestar Burgos, viene de lejos. La Quinta, Fuente del Prior, Fuentes Blancas, la Isla y tantos paseos, han sido mordidos por las fauces depredadoras de munícipes e ignaros ediles que han deshojado sin piedad la belleza.

Qué hablar del monte de Gamonal-Villafría con miles de Robles y encinas desollados, o de la Casa de la Vega poblada de millares de encinas y chopos, o del camino de Gamonal- Capiscol escoltado por centenares de olmos.

Podría estar relatándoles docenas de espacios surtidos de álamos y espléndidas choperas pateados por mi infancia (los huertos de Gamonal, el Huerto del Cura con sus gigantescas nogalas, los impresionantes álamos del cauce del río Pico, etc. ).

Seguro que ustedes están trayendo a colación otros lugares donde habitó esta belleza incomparable que es el árbol. Por eso he traído algunos versos del poema de Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol, cuyo primer verso y título sirvió para dar nombre a sus memorias.

Perdemos la geometría del árbol, dice, la memoria de sus anillos, su dendros donde queda inscrita nuestra crueldad.

Decidme cómo es un árbol,

contadme el canto de un río

cuando se cubre de pájaros,

habladme del mar,

habladme del olor ancho del campo,

de las estrellas, del aire.

…y he perdido la geometría del árbol.

                                           Marcos Ana

1 Comment

  • Miguel Fernández

    Hasta los gorriones han desaparecido. En mala hora se inventó el dinero. La avaricia no conoce límites…… Así que importa un bledo talar y quemar bosques, contaminar el aire, la tierra , mares y océanos, todo vale con tal de llenarse los bolsillos, los de siempre!!!

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