Nace La Amapola: espacio ecosocialista de encuentro social y político

La Amapola tiene también una vocación política explícita. Sus impulsores consideran que “mucha gente en la ciudad vive preocupada por el auge reaccionario y anhela otra forma de participar en lo político para construir alternativas”. “Sabemos que las ideas no viven sin organización y aspiramos a que La Amapola sea la semilla de la misma”, señalan

La Amapola echa a andar en Vadillos como nuevo espacio de encuentro social y político
El espacio ecosocialista abrió sus puertas este sábado con una jornada de música y charla. Aspira a convertirse en un lugar abierto a la ciudad para compartir cultura, debatir y organizarse.
Discurso leído en el inauguración de la Amapola

UN LUGAR PARA EL ENCUENTRO

Hoy no inauguramos solamente un local. Inauguramos un lugar para encontrarnos. Y quizá eso, en el momento que vivimos, sea algo bastante más importante de lo que parece.

La Amapola nace de una idea muy sencilla: necesitamos espacios donde poder estar juntas por fuera de la rueda alienante del trabajo – consumo y más allá de la hedonia depresiva de la que hablaba Fischer.

Espacios donde hablar, escuchar, aprender, discutir, organizarnos, hacer cultura, compartir una mesa, tomar algo, montar una actividad, una reunión, una fiesta.

Un lugar donde podamos conocernos personas que venimos de sitios diferentes y que quizá, fuera de aquí, nunca nos hubiéramos encontrado.

Desde el principio la estamos construyendo personas de procedencias muy distintas. Personas con diferentes militancias. Personas que vienen de distintos activismos. Y también personas sin ninguna experiencia militante previa. Y queremos que siga siendo así.

La Amapola quiere ser una casa abierta. Una casa para los movimientos sociales para quienes ya están organizadas y para quienes todavía no saben si quieren organizarse.

No hace falta tener un carnet. No hace falta conocer todas las palabras de la izquierda. Hace falta, simplemente, tener ganas de encontrarnos y construir.

UNA AMAPOLA EN EL TRIGAL

La Amapola. Una flor sencilla, roja y ligada al territorio. Una flor que aparece entre los cultivos, a menudo por sorpresa, quizás donde nadie la espera. Una flor que no necesita ser la más grande para hacerse visible.

Una flor que nos recuerda aquel viejo lema comunero:

«Amapola comunera, en todo el trigal se ampara».

Porque vivimos en una sociedad que nos empuja precisamente en la dirección contraria. Nos quiere aisladas. Cada una con su trabajo. Cada una con sus problemas. Cada una con su ansiedad. Cada una intentando sobrevivir.

Y cuando algo nos pasa, demasiadas veces nos hacen pensar que el problema somos nosotras. La Amapola quiere romper un poco esa lógica. Queremos decir: no estamos solas.

Nuestros problemas muchas veces tienen causas colectivas. Y, por tanto, también podemos buscar y construir respuestas colectivas.

DESCANCELAR EL FUTURO

Vivimos además en un momento en el que parece que nos han cancelado el futuro. Nos dicen que no hay alternativa. Que las cosas son como son. Que el capitalismo puede tener defectos, pero que no hay otra manera de organizar la sociedad.

Y mientras tanto vemos crecer la precariedad, la desigualdad, la crisis de la vivienda, la crisis climática, las guerras y la extrema derecha. Nos dicen que nos adaptemos. Nosotras queremos decir algo mucho más sencillo:

El futuro no está escrito.

Un espacio como La Amapola quiere contribuir, aunque sea modestamente, a recuperar esa capacidad de imaginar de la que hablara Laila Martínez (entre otras) en su ensayo “Utopía no es una isla”

ECOSOCIALISMO

Por eso una de las palabras que queremos que esté presente aquí es ecosocialismo.

Decimos ecosocialismo o barbarie. Porque frente a un modelo que destruye territorios, explota cuerpos y convierte todo en mercancía, queremos construir una sociedad donde la economía esté al servicio de la vida. Decimos que La Amapola es un espacio ecosocialista

Porque queremos que aquí se pueda imaginar y construir otra forma de vivir juntas: una forma de vivir que no separe la justicia social de la defensa del territorio, ni nuestros derechos de las condiciones materiales que hacen posible la vida. Frente a un modelo que nos empuja a consumir más, producir más y vivir cada vez más aisladas, queremos un espacio donde podamos organizarnos, compartir, cuidarnos y pensar cómo construir una vida digna sin destruir aquello de lo que dependemos.

COMUNIDAD FRENTE AL FASCISMO

Necesitamos construir comunidad. Estamos viendo crecer una extrema derecha que quiere convencernos de que nuestros problemas tienen un culpable que está siempre un poco más abajo.

La persona migrante. La persona musulmana. Las feministas. Las personas trans. Las paradas. Y por eso queremos recuperar una idea que para nosotras es fundamental: el antifascismo no puede ser solamente defensivo, ni un nicho.

No podemos limitarnos a responder cuando el fascismo ya está delante de nuestra puerta.También tenemos que construir aquello que el fascismo quiere destruir. Construir comunidad es hacer antifascismo.

Crear redes de apoyo es hacer antifascismo. Combatir el racismo y la islamofobia es hacer antifascismo. Defender los derechos de las mujeres y de las personas LGTBIQA+ es hacer antifascismo. Hacer cultura obrera, diversa y popular es hacer antifascismo.

UNA MILITANCIA GOZOSA

Y aquí hay algo que nos parece especialmente importante. No queremos construir una militancia basada solamente en el sacrificio. A veces parece que para tomarnos en serio la lucha tenemos que estar permanentemente cansadas.

Otra reunión. Otra urgencia. Otra tarea. Otro comunicado. Tenemos que reivindicar también una militancia amable y gozosa. Silvia Federici habla de la necesidad de una militancia gozosa: una militancia que no reproduzca dentro de nuestras organizaciones la misma lógica de agotamiento, culpa y trabajo alienado contra la que luchamos fuera.

El gozo no significa olvidarnos de las luchas. Significa descubrir que nuestras capacidades crecen cuando hacemos cosas juntas y darse cuenta de eso es profundamente empoderante, y divertido.

Juntas podemos hacer cosas que solas no podríamos.

OCTUBRE: EMPEZAR A LLENAR LA AMAPOLA

Durante este mes tendremos política, cultura, formación y, esperamos, también muchos momentos simplemente para encontrarnos. Queremos que quien venga aquí no venga solamente a participar en una actividad.

Queremos que pueda venir y decir: «Tengo una idea». «Quiero organizar esto». «Quiero traer a estas personas». «Quiero montar aquí esta actividad».

Porque La Amapola no queremos que sea un local donde unas personas programan cosas para otras. Queremos que sea un espacio donde nazcan cosas.

El espacio Ecosocialista LA AMAPOLA está promovido por un grupo de personas de distintas procedencias, activismos y militancias, convencidas de la necesidad de generar espacios comunitarios y de encuentro para las luchas y movimientos sociales; para programar actividades culturales, políticas y de ocio, y para brindarnos apoyo mutuo; todo desde una perspectiva anticapitalista abierta: ecosocialista, antiracista, transfeminista y antifacista

Deja un comentario