Tumba de Franco y franquismo de nuevo tipo… ¿a dónde va España?

Foto de archivo Acacio Puig en Toulouse 2012

Foto de archivo Acacio Puig en Toulouse 2012

Por Burgos Dijital

Entrevista a Acacio Puig, expreso del franquismo, afiliado a la Asociación memorialista “En medio de abril”.

Tumba de Franco y franquismo de nuevo tipo… ¿a dónde va España?

P- Hace unos días el Tribunal Supremo paralizó la prevista exhumación de Franco haciendo caso omiso al clamor memorialista, a diversas recomendaciones internacionales y a la decisión tomada por el Congreso el 13 de septiembre del pasado año ¿Qué está ocurriendo?

R-Lo que ocurre en nuestro país sería una pésima opereta si no fuese una insultante tragedia, la que entroniza en pleno siglo XXI un franquismo sin Franco. Sin embargo no me extraña: ¡de aquellos polvos estos lodos! La regresión a tiempos oscuros se inició hace mucho tiempo.

El pacto incubado mediante la Ley de Amnistía (1977) sacó a unas decenas de presos antifranquistas de las cárceles pero “a cambio” de olvidar crímenes, torturas, encarcelamientos y exilios cometidos por la dictadura desde el golpe militar de 1936.

Poco después, el pacto que alumbró la Constitución (1978), renegó de nuestra historia, de la Verdad y Justicia, arrojando a la papelera el combate antifascista de nuestra gente y dando carta de naturaleza a la amnesia histórica y al continuismo en lo esencial: cambios, solo los imprescindibles para mantener las esencias del Antiguo Régimen.

Socialdemócratas y comunistas bajo la batuta de sus direcciones, dieron el visto bueno durante la llamada transición al atropello de historia y derechos a cambio de su plato de lentejas. Los segundos llevan tiempo “rectificando” aquella claudicación; los primeros –a día de hoy- siguen contribuyendo decisivamente a la sacralización de aquella Ley de Amnistía y Constitución de la que han obtenido el derecho de pernada bipartidista y prebendas derivadas del respeto que les conceden todos los poderes fácticos, desde el ejército al capital y la iglesia.

Además salen aprobados en los exámenes electorales y contentos. Para los más, sin embargo, ¡Lo que mal comenzó, mal sigue y estamos pagando a muy alto precio, los altos intereses de la deuda histórica!.

P- ¿Qué alega el Supremo para paralizar la exhumación”

R-El Supremo habla de una “suspensión cautelar” pero ciertamente, expresa su alineamiento político con Franco y el franquismo, agarrándose a lo que le parece. La dictadura le mueve a la cautela y respeto, en tanto que los combates por la Libertad y las víctimas antifranquistas, no motivan al Tribunal Supremo nada de nada.

No es extraño. El poder judicial nunca se depuró durante la “Transición” y las judicaturas siguieron su carrera transformista con apenas algún cambio de nombre. La depuración solo estuvo a cargo de las jubilaciones pertinentes.

El Supremo es un tribunal político y de políticos –de derechas- porque sus miembros son designados por los de siempre. La separación de poderes es aquí una farsa; baste también apuntar -de paso- la calificación de “golpistas” a los independentistas catalanes mientras se escamotea el término “golpista” al caracterizar a quienes desencadenaron la guerra de España.

De modo que el Supremo, en línea con otros poderes reaccionarios (La Iglesia, el Vaticano, su vocero, el Abad del Valle de los Caídos…) demora, aplaza y falsifica, todo muy en línea con el conjunto de poderes fácticos que moldean la historia oficial de España, al tiempo que se la cobran en suculentos dineros.

Se ha comentado mucho la falsificación perpetrada por el Auto del Supremos, esencialmente su aceptación de la Jefatura del Estado de Francisco Franco desde el 1 de octubre de 1936… eso es más que un error, eso es rendir honores al cabecilla de un golpe de estado, jefe de un gobierno provisional en rebeldía, de militares y gente armada a la que se normaliza en la legalidad apenas dos meses después de “alzarse” y tres años antes de la consumación de su “victoria” sobre el legítimo gobierno de la República.

El Tribunal Supremo actúa por tanto como una instancia compuesta por golpistas tardíos y hoza en la charca de la impunidad de aquella dictadura que llenó España de muertos y presos y el mundo de exiliados y emigrantes huidos de la miseria y la ignorancia.

P- Efectivamente, mal vamos porque además el Valle de los Caídos tiene muchas otras aristas polémicas ¿No es así?

R-El Valle es un símbolo fascista y mientras siga en pie será un insulto y una provocación para todo el espectro socio-político progresista español e internacional. Al menos para quienes llamamos a las cosas por su nombre y rechazamos todo aquello que Jonathan Swift llamó, con genial sarcasmo, “el Arte de la mentira política”.

La prudencia que caracteriza a buena parte de nuestra izquierda se ha traducido en cerrar los ojos ante el conjunto de contenidos simbólicos que encierra el Valle.

Gran tumba de Franco y de José Antonio (ese fundador con otros miserables del fascismo español) elegante lumbrera a quien debemos la ideología del partido único, el sindicato único y vertical y la cruel “dialéctica de los puños y las pistolas; sus bandas armadas ajusticiaron a miles de republicanos por el mero hecho de serlo y se ocuparon del trabajo sucio durante la larga posguerra…fosas comunes, torcas, sacas…llevan sello de yugo y flechas. ¡Y tenemos delincuentes políticos que hoy vindican alegremente su pensamiento, en nombre de “la libertad”! Una “democracia” en que los partidos falangistas son legales y se vienen presentando a las contiendas electorales…Da asco, ciertamente.

Pero es que además en el Valle sobra la Abadía, como sobran arquitectura y escultura de carácter fascista, además técnicamente mal realizadas y por ello un sumidero de dineros públicos junto a otros derroches que se otorgan en concepto de “derechos adquiridos”

Digo “prudencia” porque lo que empezó además de muy tarde y poniendo paños calientes, lo que se ha propuesto como “resignificación del Valle como Lugar de Memoria” no tiene sentido. Ese espacio emblemático de la represión y la victoria del fascismo internacional (Franco y sus aliados del 36, Hitler, Mussolini, Salazar) no son “resignificables”…

Ya es hora de que nuestra izquierda -tan prudente y timorata- asuma sus responsabilidades, deje de disimular   y adopte un lenguaje más apropiado y valiente.

No es un problema de resignificar, es un problema de exhumar a los dirigentes fascistas, demoler su estrafalaria catedral de guerra y… dejar descansar en paz los esqueletos de combatientes y trabajadores esclavos que allí dejaron su vida. Descansar en paz en un cementerio sencillo, sin parches y con dignidad. No hace falta más.

No hace falta disfrazar la impotencia política con retórica de justicia y memoria.

P- El mismo día 4 una concentración memorialista protestaba en la Plaza de las Salesas la decisión del Tribunal Supremo. Tú participaste en ella y si te parece, puedes ofrecernos un balance de esa iniciativa.

R– Efectivamente, estaba de paso por la capital del reino y fui. Se trató de una muy modesta concentración testimonial. Participaron unas 50 personas y en una ciudad tan poblada como Madrid, la cifra es ridícula. No podemos achacar la falta de participación a la hora de convocatoria, las 12 de mediodía. No, el asunto tiene más calado y su carácter tan minoritario exige un balance honesto.

Las presencias fueron de antifranquistas jubilados, además de algún joven familiar. Desde mi punto de vista, un desastre por tanto.

Partidos políticos que se dicen comprometidos con el Movimiento Memorialista, enviaron todo lo más a “embajadores” y eso, en el mejor de los casos, en otros sus importantes tareas les retuvieron en otros lugares.

De modo que estuvimos presentes un puñadito de “viejas glorias” procedentes de tres linajes comunistas (PCE, LCR, FRAP) y alguna asociación-coordinadora memorialista. En cualquier caso, una presencia muy local -y localista- tanto más triste en cuanto que el Valle de SUS Caídos nos concierne al conjunto del memorialismo del país.

Evidentemente, semejante fiasco llena de alegría a las derechas de este país, que rápidamente expresaron su satisfacción por la decisión del Tribunal Supremo y sus declaraciones son (han sido) “noticia”… Desde la cantinela de la cicatrización de heridas, a las llamadas al ahorro, a aquello de que se ocupen los historiadores… (siguen pensando que somos una población de idiotas profundos).

La mediocre expresión de rechazo popular en las Salesas invita a redimensionar muchas claves del movimiento memorialista realmente existente: un movimiento muy fragmentado, muy competitivo entre sus componentes, muy personalista a pesar de sus modestos liderazgos pero un movimiento que si pretende impregnar de veras la política del presente –en lugar de dejarse acariciar el lomo- es muy necesario que deje de autorreferenciarse, mejore su coordinación fraterna y abandone una senil autocomplacencia.

Creo que en eso estamos –o debiéramos estar, digo.

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