Entrevista al dibujante burgalés Juan Mediavilla

” Cosas como “El Víbora” en los ochenta u hoy de “El Jueves” no siempre gustan a todo el mundo pero son una forma inteligente y corrosiva de ver el panorama sociopolítico”

Por Eduardo Nabal

-Hola Juan. ¿La vocación de dibujar nació sola o tenías un objetivo profesional?

Juan Mediavilla: Bueno es vocacional. Lo que ocurre es que yo estudié para delineante industrial y estuve aquí en ese trabajo pero me cansé y me lancé al mundo siempre arriesgado de los dibujantes de historietas. En aquella época, hasta la muerte de Franco solo existían los dibujos tipo Zipi y Zape, Carpanta o el Capitán Trueno. El registro de Ibáñez y, en un plano un poco más realista, el de los superhéroes copiados del modelo anglosajón.

-Llegó la transición y Makoki se escapó del manicomio. También nació “El Víbora”, que marcó historia. ¿Que nos puedes contar al respecto?

J.M: Bien. Makoki nació de en un clima de incipiente libertad. Fue un proyecto muy bonito pero no fuimos los únicos en el mundo del comic. También estuvo Martínez el Facha y los comics gays de Nazario, cuyo marido murió hace poco y que acaba de publicar sus memorias. Traíamos nuevos temas que estaban en la sociedad del momento y llegaban de una forma desenfadada y lúdica a la gente de la calle, de distintas edades. Temas que podían escandalizar pero que más bien suscitaban interés. Como la serie que hicimos con el tema del 23-F.

-¿Tenías intención clara de provocar? ¿Os censuraron?

J.M. No, cuando nació Makoki en 1977 ya podíamos más o menos expresarnos libremente aunque no gustara a todo el mundo lo que dibujábamos. En el caso de “El víbora” íbamos a llamarlo inicialmente “Goma 3” y eso no nos lo dejaron pasar. No era momento para bromear con esos asuntos.

No nos censuraron abiertamente y si provocamos no fue voluntariamente sino porque un sector de la sociedad todavía era muy fácil de provocar. Hoy día es diferente. A no ser que te dirijas a alguien de forma muy directa o ataques los fundamentalismos (musulmanes o católicos) nadie se suele dar por aludido. Ni siquiera los políticos con las manos en la masa. Basta ver lo que sucede ahora mismo y la pasividad general. Puede que temas como el sexo, la droga, las luchas políticas fueran entonces tabúes pero no pudieron censurarnos, tampoco pudieron con el cine quinqui. Makoki duró con éxito desde el 77 hasta 1988.

Ya estaba pasando la época mas heavy de destape en el cine y la televisión. Nunca del todo. Hoy revistas como el Jueves siguen esa línea, con mayor o menor fortuna, y lo hace con acierto el Roto a través de sus viñetas. Aunque El Roto en aquella época firmaba con seudónimo. Cosas como “El Víbora” en los ochenta u hoy de “El Jueves” no gustan a todo el mundo pero son una forma inteligente y corrosiva de ver el panorama sociopolítico.

-Mariscal afirmó que le encantaba que le pagaran por hacer lo que le gustaba. ¿Sucedió lo mismo en tu caso?

J.M: Si, claro que nos gustaba pero había mucho trabajo de por medio, no nos regalaron absolutamente nada. Las musas nos pillaban trabajando. Aunque ahora Mariscal anda en otras lides bien distintas. Yo le dije que no me entusiasmó el largometraje “Chico y Rita” de Trueba en el que colaboró, pero son formas distintas de ver las cosas. Aunque al principio no sólo estábamos nosotros, había cierta ebullición juvenil.

-Nunca ha habido muchas mujeres en el mundo del comic

J.M: Nosotros teníamos tres. Recuerdo las viñetas de Laura que además hacía giras como cantante. Eran únicas, muy simpáticas. Pero luego se nos pidió y se les pidió solo participación en publicaciones pornográficas y nos desanimamos progresivamente.

-Muchas veces, desde una posición algo intelectualoide, se ha despreciado el comic como un género literario menor o incluso insignificante.

J.M. Bueno ¿y que? Cada publicación tiene su público y cada revista o libro sus lectores. La viñeta es un lenguaje y la literatura otro distinto. La comparación es gratuita. También se dice que el libro es siempre mejor que la película pero eso responde a ideas fijas, preconcebidas que la experiencia y los ejemplos más claros han ido desterrado.

-¿Que lugar crees que ocupas en la cultura burgalesa?

J.M: ¿La cultura burgalesa? Siempre digo que soy de las afueras de París. (Risas)

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