Emoción y sensibilidad definen la exposición de Kati Horna “una obrera de la fotografía”

Imágenes cedidas por CGT Burgos

Por Burgos Dijital

Pedazos de mundo. El silencio de una caja.

Este martes 4 de abril se inauguró en el Espacio Tangente la exposición “Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)” realizada por CGT-País Valencià y que CGT Burgos se ha encargado de coordinar. Con ella se abrieron las “II Jornadas de homenaje a las víctimas de la represión franquista. La represión contra las mujeres” que organiza el mismo Espacio Tangente, la Coordinadora por la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos y la Asociación Cultural Denuncia.

Pilar Martínez durante la actuación teatral

Kati Horna es sin duda una de las creadoras más inusuales y auténticas del siglo XX, “una obrera de la fotografía” como se definía ella misma. Feminista, solidaria y libertaria, la artista nacida en Budapest en 1912 y participante de las vanguardias de entreguerras, fue llamada a documentar y dar testimonio del trabajo transformador que estaban llevando adelante la CNT y la clase trabajadora durante la Guerra Civil y a diferencia de otros fotógrafos, Kati Horna, transmitió el trasfondo de las retaguardias.

Y así se pudo ver en una presentación que tuvo como protagonista a la propia Kati Horna. A través de la representación teatral del texto “El silencio de una caja“, realizado para la ocasión por Enrique Sadornil e interpretado por Pilar Martínez  mostraron las vivencias de Kati Horna durante los años que estuvo en España.

La actriz, en el papel de la propia Kati Horna, estableció un diálogo con sus fotografías y trató de mostrarnos su “viaje a través del paisaje humano de la guerra.” En primera persona se dirigió a todas las personas que sufrieron ese desastre. “Rastreé vuestras heridas, vuestras huellas cotidianas buscando el momento en que laten las últimas vibraciones de la onda expansiva. El silencio que permanece tras el eco de las bombas“.

Y también en primera persona se dirigió a todas las personas que allí se encontraban y apeló a su conciencia, a no callar, a que se identifiquen como testigos de las injusticias, de la barbarie, pues “ya no podéis decir que no habéis visto. Este país pide a gritos ser representado. Decirle al mundo lo que pasa.” Ella que se preguntaba “¿Cómo representar el caos del mundo? … ¿cómo contar la destrucción cuando el mundo salta en mil pedazos“, consciente de que “a veces una sola imagen no es suficiente“, de que “sus fotos son pedazos de mundo“, de que “cada pedazo de imagen es un pedazo de carne“, nos exhortó a mirar, a mirarnos, a abrir los ojos, a ver, a denunciar y a no callar. Porque tras “cada imagen hay una vida, diez vidas, cien vidas, mil vidas“. Esas vidas que ahora son las de los excluidos, las refugiadas, los exiliados, las desahuciadas.

Una puesta en escena sobria pero efectiva, un texto empapado de la vida y las emociones de la fotógrafa, con certeras palabras disparadas al corazón de un público entregado a la magia poética de una actriz que supo transmitir con la mirada el brillo acuoso de quien recuerda el dolor de la tragedia más espantosa.

Este texto será de nuevo interpretado por Pilar Martínez el 6 de mayo, día en que se clausura la exposición

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