Ecodebate: 5G, Contaminación electromagnética, un enemigo invisible

5G. Ilustración Andrés Espinosa

Lugar: Salón de Actos, Biblioteca Pública (Plaza San Juan S/N9

Día y hora: Lunes 28 de mayo, 19 horas

Actividad organizada por Ecologistas en Acción y la Biblioteca Pública de Burgos.

Estudios científicos alertan de las posibles consecuencias de la tecnología 5G, mientras las compañías se lanzan a la expansión de nuevos aparatos. Organismos internacionales piden prudencia ante los efectos de los campos electromagnéticos.

¿Se está aplicando el principio de precaución? Salud frente a tecnología: ¿dónde se encuentra el equilibrio?

Dos mil artículos científicos revisados por pares hablan de cáncer, estrés celular, radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos… Piden reiteradamente que se aplique el principio de precaución antes de que se produzca una “pandemia mundial” y reclaman a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a Naciones Unidas que se creen comités de expertos independientes que estudien posibles soluciones.

Reclaman que se reconozcan la electrohipersensibilidad y la sensibilidad química múltiple como dos manifestaciones de una única patología. E instan a la UE a detener el despliegue de la tecnología móvil de 5ª generación (5G) hasta que se demuestre que no perjudicará a niños, bebés y fetos, pues los actuales 2G, 3G, 4G y el wifi ya están ocasionando graves daños no solo en seres humanos sino también en árboles, huevos, pájaros, abejas y animales salvajes.

El Parlamento Europeo en 2009 y el Consejo de Europa en 2011 también reclamaron la aplicación del principio de precaución en sendas resoluciones. El primero apunta un asunto clave: las compañías aseguradoras ya están aplicando su propio principio de cautela al excluir, de las pólizas de responsabilidad civil que contratan con las operadoras, los posibles daños para la salud de los campos electromagnéticos.

Las compañías de telecomunicaciones han sido extremadamente hábiles. Por un lado, antes de que organismos internacionales y gobiernos los formaran, han constituido sus propios “comités de expertos”, con científicos directa o indirectamente relacionados con industrias eléctricas, de telecomunicaciones o de seguros.

Los gobiernos, por su parte, parecen legislar al dictado de las empresas. La Ley de Telecomunicaciones española eliminó la obligatoriedad de obtener licencia ambiental municipal, única herramienta de protección de la salud pública de la que disponían los Ayuntamientos, para sustituirla por una “declaración responsable” ¡de las propias compañías interesadas!

El impacto de estas tecnologías sobre la salud puede ser mayor que el del tabaco. El 100 % de la población o las utiliza o, en todo caso, sufre pasivamente sus efectos, incluso en su propia casa. Las compañías aseguradoras no se responsabilizan de los daños que ocasionen. Y, en una huida hacia delante de imprevisibles consecuencias, no se reconoce que el problema existe y se siguen desplegando sin ningún tipo de prevención. El doctor Pall explica que no se trata de prescindir de estas tecnologías, sino de racionalizar su uso y de investigar para mitigar sus efectos adversos.

En general, la ciudadanía no solo no se preocupa ni ocupa del asunto, sino que demanda cada vez más conexión, más rapidez, más potencia.

Sin embargo, frente al despliegue de la quinta generación de tecnología inalámbrica de telecomunicación, el llamado 5G, ya ha habido respuesta de la ciudadanía en Segovia, una de las ciudades “elegidas” para realizar lo que la propia compañía define como un gran experimento al catalogarlas como “un gran laboratorio vivo de las capacidades del 5G”.

Se ha constituido la Plataforma Stop 5G Segovia, que reclama una tecnología segura y que actualmente trabaja en la organización de varios eventos a nivel local y estatalhttps://www.stop5g.electroyquimicosensibles.org/

Parece que todo son ventajas y servicios de primera necesidad, ante los cuales queda en nada la sospecha de que aumentar la exposición obligada a nuevas frecuencias e intensidades de radiofrecuencia pueda provocar afecciones a la salud.

¿El principio de precaución es un concepto molesto e inútil?

El debate está servido.

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