Marcos Ana in memoriam

Por Juan Vallejo
” Te recibimos en la ardiente poesía militante que seguirá peleando porque no tiene sílabas sino sangre. Te abrazamos con infinita ternura y con la viva fraternidad de quienes siempre te esperaron. “  Pablo Neruda, Santiago de Chile. Enero de 1962
Así termina una carta de Pablo Neruda a Marcos Ana que yo he tenido en mis manos.
Me contaba Marcos Ana, que estando en Isla Negra, en la casa de Pablo Neruda, una tarde le llevó el Nobel a pasear por los riscos cercanos de la isla. ” Casi me mato por aquellos promontorios “, me decía. Llegados a una cúspide, don Pablo le dice a Marcos: “quédate aquí”. Y el bueno de Marcos Ana permaneció allí quieto mirando el horizonte, la playa, las olas…mientras se preguntaba el porqué le había dejado allí solo. ” Entonces me di cuenta, al cabo de un buen rato, que me estaba enseñando el mar “.
En esa estancia en casa de Neruda, el poeta chileno le propuso recopilar los poemas que le llevó desde España, los que ya tenía él, trasvasados del Penal de Burgos, y que tanto Rafael Alberti como Teresa León también habían recibido gracias a las arterias de los  “Universitarios” presos: un oficio ese de comunicarse clandestinamente tras las rejas con el mundo, digno de los más ingeniosos malabaristas. Le insistían al poeta castellano en seguir escribiendo su experiencia amatoria desde el sufrimiento, desde la oscuridad; un tenebrismo que apretó su grafía hasta hacerla minúscula y hermosa, como si el espacio del precario papel dibujase la necesidad de la expresión en su textura, como si los pasos cercanos, sigilosos de los funcionarios cobijasen la letra para no ser delatada.
Y aquella letra, derramaba al final de sus poemas carcelarios una rejilla cuando firmaba los versos, para que entendiéramos los de afuera que estaba escribiendo en la càrcel,
Desapareció la verja cuando la luz y los ríos, y los árboles y los hombres le abrazaron libre, equipado con ese signo inexorable que solo poseen los luchadores elegidos por los dioses listos, atentos: la impronta de la lucha por las libertades. Y a ello se dedicó hasta el 25 de noviembre de este año.
Ahora vamos a celebrar una actitud, su actitud respecto a la vida, la misma que hemos tomado un grupo de gente respecto del poeta que anudó la ternura y la reconciliación con el amor. Un revolucionario en cuyos cuadernos se preguntaba: ” Decidme cómo es un árbol “.
Marcos: hoy te lo vamos a decir. Lo haremos desde el arte, la música, la palabra, el teatro, la danza…y sus versos. Y lo más importante: te lo explicarán los ciudadanos, la gente de la calle, esos que mirabas pasar desde tu ventana de la calle Narváez cada día, los que te paraban para abrazarte, para que les tocaras, para que les dijeras algún verso.
Y alguien te dirá cómo es un árbol desde el conocimiento que las raíces de las encinas de Estépar les infundió: la gente de la Coordinadora por la Memoria de Burgos. Esos sí que saben cómo es un árbol desde su nacimiento. Tantas veces despejaron las ramas ocultas que nutrieron las hojas desde el abrazo interno a los fusilados, en donde los huesos de tus compañeros yacían cuajando la savia de una anatomía arbórea que difundió su sangre por el valle de Castilla.
Si, Marcos, las raíces, que relataron en el dendros de esos árboles que tantas veces hemos abrazado para abrazarles a ellos, para notar sus silencios y entender la vida desde la crueldad, desde el dolor, que describieron los besos que les diste cuando entraban en capilla…Abrazar esos árboles, es abrazarte a ti.
” ¡ Que duro es morir clavado/ en el muro de agonía/ ir quemándose las plantas/ sobre las losas de cal fría/ sentir granada la sangre/ – trigo rojo sin espigas-/ y un portazo de recintos/ siempre contra las pupilas! “ (Romance de la Amnistía) Marcos Ana
A Marcos Ana in memoriam
Juan Vallejo. ” casi un hermano ” Como él me llamaba

4 Comments

  • Miguel

    Lleno a rebosar estuvo ayer el teatro Clunia por la masiva asistencia de personas en el afán de conocer algo más de boca de quienes conocieron de cerca a Marcos Ana. Fue un acto muy emotivo, de respeto y admiración hacia este gran hombre, poeta y luchador incansable por la libertad de todos.
    Gracias Vallejo por darnos la oportunidad de disfrutar de este acto, ayer en Burgos.

    • Juan Vallejo

      Gracias a ti. A otros como tú; a los que no pudieron venir. Y a tantos anónimos que me envían su solidaridad con este acontecimiento que muchos califican de “apoteósico”. No dudes que solo el arte hace posible la vida, la convivencia cuando se funde con la poesía. Arte y poesía fue lo que hubo en el Clunia, y ninguna política que contaminara tanta belleza, tanto talento. Así lo entendieron todos, la mayoría mejor dicho. Siempre quedan residuos de incultura que se desvanecen ante la potencia y calado de esta actitud en donde Marcos Ana estuvo entre nosotros. Gracias, Migue. Un fuerte abrazo.
      Juan Vallejo

  • dionisia

    ante la imposibilidad de asistir ,me uno mental y sentimentalmente al homenaje y agraezco su realizacion en nombre de mis antepasados represaliados y asesinados

  • eduardo

    Grande allí estaremos. Besos.

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