“La Memoria” por Juan Vallejo

Foto de archivo Manifestación por la República. Burgos 7/06/2014

Por Juan Vallejo

“Son tiempos para profundizar en una España de brazos abiertos y manos tendidas, donde nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas”.
Esta indecencia y miserable frase, proviene de un indecente y miserable rey. Devenido a Jefe del Estado de España por la gracia de Dios como acaeciera en el asesino Franco.
Frase pronunciada en el discurso de Noche Buena, esa costumbre hipócrita, de revestir a los ciudadanos vasallos del ropaje del Gobierno al uso, de hacer del cinismo un ejercicio repugnante de piedad. Al día siguiente, los corifeos, las cadenas sufragadas por el Estado, ponderarán las palabras del bello vástago del más desdichado de los reyes que han caído por este país aciago. Una caterva de tertulianos que excretan por cientos de cadenas su vacuidad y maldad, pervirtiendo la realidad de un pueblo que, todavía, sufre la saña fascista del régimen franquista, pagados, claro está, por el poder de Moncloa.

Uno está harto de sentir, cómo mediocres advenedizos, se aprovechan de trabajos ímprobos de asociaciones para la recuperación de la Memoria histórica, de historiadores como Mirta Núñez o Ian Gibson, entre otros, para vampirizar sus logros,  bien sea obviándoles,

despreciándoles o, simplemente, ninguneándoles, aprovechando el esfuerzo de centenares de personas para nutrir su impotencia y seudocultura.

De padecer el desprecio de Rajoy, Aznar y la estirpe franquista del PP, escupiendo a los asesinados por Franco y sus generales con mando en plaza todavía por las ciudades de este desgraciado país. De sentir cómo alcaldes, hijos o nietos o descendientes de estos asesinos, siguen echando tierra en las cunetas, en los montes donde yacen los héroes de la democracia. Y ahora viene este mediocre personaje de la raza borbónica que más daño ha causado a España, amedrentando a los familiares y amigos y componentes de la Memoria para que no abran las heridas que ocasionaron ellos precisamente. Claro que hay que reabrirlas muchacho para cauterizarlas con el reconocimiento y el perdón que debéis pedir todos los que procuráis este dolo incalculable, poniéndoles en el lugar que se les asemeja, que no es otro que el de su tierra amada.
El cinismo de esta gentuza regia, reconociendo en Francia a la Nueve, inaugurando jardines y monumentos, calles y plazas, a los españoles héroes de la Francia que venció al nazismo, que sobrevivió a los campos de concentración y, sin embargo, aquí en España, siguen con paños calientes con esto de las heridas, es desolador.
Ya se ha presentado una queja ante el Defensor del Pueblo por parte de asociaciones de la Memoria por estas palabras inclasificables.

Pan y Toros…o Fútbol, para anestesiar la Memoria

No da una este vividor de la Zarzuela que, con su delicatessen compañera, licúa la esencia de una obra fascinante como fue la de la República.

Estépar ni Villamayor de los Montes, entre otros lides de lugares, merecen esta calaña, ni a reyezuelos que manipulan la realidad del trabajo de unas gentes que luchan por diluir uno de los duelos más terribles que, todavía, nos daña. Sí: Antonio José, por ejemplo, o Romualdo el sillero, siguen siendo despreciados y fusilados por palabras como estas, y mediocres manipuladores oportunistas que tanto daño hacen silenciando la lucha de los historiadores imprescindibles para desvelar la realidad de un holocausto perfectamente diseñado para esto precisamente: ocultar los crímenes de lesa humanidad.

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