«La llegada» del realizador canadiense Dennis Villenueve

la-llegada-arrival-resena_opt2_-2Por Eduardo Nabal

“La llegada” es la última apuesta del controvertido e irregular, pero siempre estimulante, realizador canadiense Dennis Villenueve.

El director de “Prisioners” e “Incendies” (sobre el conflicto Israel-Palestina y su historia) se acerca de refilón a la ciencia-ficción distopica/utópica para seguir, al igual que las criaturas de su historia, su indagación en las formas visuales del cine como lenguaje a explorar, sin miedo a caer en un cierto histrionismo y densidad, sin lograr un equilibrio entre las pretensiones y los logros . Villenueve, en esta ocasión, se vale en una sólida y entregada Amy Adams y el casi siempre inmenso Jeremy Renner (uno de los actores fetiche del director) para una historia densa, turbia y compleja sobre la intolerancia que se ha adueñado de los gobiernos del mundo entero mediante una especie de remake introspectivo y sombrío de “Ultimátum a la tierra” de Robert Wise .

A pesar de su final algo relamido y de sus excesos sentimentaloides (dados en breves flash-backs) estamos ante una buena película dotada de una inteligencia que empieza a escasear en el género y que, al contrario que muchas otras películas que transcurren al borde de lo fantástico , se toma su tiempo para hacer pensar al espectador en tanto en cuanto logra una belleza visual que llega incluso a superponerse a una trama algo manida sobre unos extraterrestres mucho mas civilizados que las grandes potencias armadas que los reciben con temor y hostilidad .

Frente a ellos, una profesora de lingüística y un matemático envueltos en   una historia alambicada pero poco original contada de forma sorprendente, que indaga en las formas y los juegos con el espacio y el tiempo , con unos ramalazos de genialidad y fuerza expresiva y otros de cursilería “new age” en la línea del último y mas relamido Terence Mallick. “La llegada” no es una película fácil a pesar de sus espectaculares escenarios y la tensión que anida en los personajes principales. Y , aunque su intención de sátira cruel de una civilización alienada y violenta no aporta gran cosa a otros filmes similares, logra su propósito de conseguir poesía dando un nuevo paso en la carrera del director canadiense.

Un realizador que cambia de género y de escenarios pero no tanto en su estilo, sus obsesiones personales y su búsqueda narrativa a la vez sólida y frágil, audaz y delicada, cruda y estilizada. Villenueve parece recordarnos que estamos gobernados por gente incapaz de descifrar un lenguaje sin domesticar, un código poético y comunicativo que no sea el de la violencia, la jerarquía y los totalitarismos, al tiempo que hurga en una historia personal marcada por las heridas y los juegos, algo tramposos, con el pasado, el presente y el futuro.

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