La demonización del enemigo: la clave más perversa de la Política

Foto de archivo Acacio Puig

Por Acacio Puig   Expreso político del franquismo y militante memorialista

Una táctica histórica de políticos que hacen “la Política” ha sido la construcción del enemigo, la señalización de opositores como chivo expiatorio de todos los males, de los habidos y los por haber. Se acude así –desde siempre- a la catarsis y el supuesto exorcismo de diferencias políticas mediante la caricaturización del adversario, el señalamiento policíaco -sí, policíaco- de sus posiciones con afán punitivo (tanto político, como ético y laboral) y buscando su desprestigio y me temo que en estos tiempos, también su despido.

Tácticas en definitiva de linchamiento muy propias de la Política que padecemos, que no es otra cosa que “la vieja política”.

En fechas no tan lejanas fueron los judíos y los rojos, además de los masones, los que juntos, constituían el Gran Complot contra la España franquista y nacional-católica.

En fechas mucho más próximas fue demonizado el enemigo iraquí, al que se adjudicaban armas de destrucción masiva inexistentes, el modo de anestesiar conciencias y crear el más burdo consenso social que avaló LA GUERRA DE DESTRUCCION MASIVA contra Irak, impulsada por los voceros del “trío de las Azores” a las órdenes imperiales de Bush Jr. un delincuente genocida y nunca juzgado, que descansa en su rancho tejano

Y aquí, en el estado español, es el soberanismo independentista la opción política anatematizada y perseguida como recurso de los partidos de la alternancia PP y PSOE -a los que se suma con entusiasmo de neófito incendiario, la amalgama naranja que firma como C’s- dispuestos a defender “su” Régimen y “su” Constitución como inalterable ley-de-leyes. Ese pésimo ejemplo cunde e impregna hasta las costumbres de las mejores gentes.

Cuando Imagina Burgos se fundó hizo votos -en sus discursos- por la noble hipótesis de buscar “otras formas de hacer política”, un concepto y lugar común que buscaba desde hacía ya muchos años la izquierda alternativa de toda Europa (y como no, también de Burgos)… La frase desde luego se vende bien en todas partes y en Burgos no fue menos, entre los miles de votantes que hicieron posible ganar desde uno a lxs actuales seis concejalxs.

Otra forma de hacer política sí, “ma non troppo”… como hemos tenido ocasión de comprobar casi desde el primer mes de actividad municipal de la coalición que nos ocupa (y preocupa) a día de hoy, es decir IMAGINA BURGOS.

Demonizar al adversario, favorecer su descrédito, mentir cuando la situación lo precisa es el modo tradicional de ampliar hegemonía entre una población que aún no va a los detalles, también de ganar eco en medios de comunicación -sobre todo si son propiedad de la derecha por aquello de “¡a río revuelto…ganancia de pescadores!”- y de preparar linchamientos políticos y morales de quienes se cree que estorban la supuesta buena marcha de un proyecto municipal.

Además, las tácticas de linchamiento cohesionan mayorías internas y enmascaran sus propias diferencias, creando por un período la ilusión (pero solo la ilusión) de que todo va bien si separamos la manzana que pudre el resto.

Se trata, como la experiencia nos prueba, de una ilusión de muy corto vuelo.

La absorción de lógicas autoritarias, ajenas al debate democrático en la diversidad, no constituye más que un atajo que lleva a callejones sin salida.

Y la historia cainita de las izquierdas está repleta de callejones sin salida, de experiencias fracasadas y de balances no hechos, en beneficio de lo que resulta más esencial y de aquello para lo que existimos: para avanzar defendiendo los derechos de las gentes de abajo, avanzar mirando también lejos… para cambiar el mundo de base.

De la demonización del adversario a la Quema de Brujas hay un camino corto. Y por lo que detecto en la mala baba con que se desarrolla el actual posicionamiento de Podemos Burgos respecto a una de las concejalas de Imagina Burgos  (a la que se cita sin pudor ni mesura en documentos, declaraciones a medios y debates muy rastreros) es la táctica que ha adoptado y no el debate franco y fraternal (el auténtico debate político) que constituye el andamiaje de las nuevas formas de hacer política que necesitamos.

Es esa táctica destructiva -y a medio plazo también autodestructiva- la que estimo urgente erradicar.

Terminaré dando el nombre de la supuesta bruja… a la que envío desde estas líneas mi solidaridad de viejo militante, la dignísima concejala Antea Izquierdo.

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