La Comarca de Roa, otra víctima del Sacyl

Por El Bagauda

Que el sistema de salud público en Castilla y León se ha deteriorado a pasos agigantados no es una noticia a estas alturas. La causa más evidente, y ésta se reproduce en todo el estado, se debe a la deriva liberal autoritaria que ha implementado medidas de todo tipo para desmontar el modelo del “estado de bienestar” y acabar poco a poco con la igualdad en el acceso a los mejores servicios públicos posibles.

Pero en nuestra comunidad autónoma existen factores ya largamente conocidos que han hecho empeorar aún más la atención sanitaria de manera más significativa en las zonas rurales y en la atención primaria. La última ocurrencia en este sentido por parte de la Junta de Castilla y León (hay quién la llama ya la “Junta contra Castilla y León“) ha sido el enésimo ajuste de plantilla, cargando en las espaldas de los médicos de familia un mayor número de horas de guardias y convirtiéndolos en poco más que “viajantes” de la sanidad: médicos y doctoras aturdidas, que irán de pueblo en pueblo intentando vislumbrar la cara del siguiente paciente que entre por la consulta mientras buscan desesperadamente el historial clínico al que no accederán tras el colapso diario del sistema Medora, otra de las grandes joyas de la corona del inefable consejero de Sanidad.

Si alguien piensa que lo ha visto todo, aún no sabe hasta dónde puede llegar el Partido Popular para que salgamos corriendo despavoridos, con una sensación de angustia, rabia e impotencia, en manos de los seguros sanitarios y las clínicas privadas. Y eso el que pueda, claro está…

El centro de salud de Roa, que en la actualidad da cobertura a más de 4.000 personas, es un vivo ejemplo del desastre que roza el delito provocado por lxs responsables políticos y funcionarixs leales que están llevando al Sacyl al borde del abismo. Como un día dijo el dramaturgo francés Flauvert “dios está en los pequeños detalles“, si es que se puede definir como “detalle” la falta absoluta de las mínimas medidas de higiene que son necesarias en un edificio destinado a la salud para que éste no se convierta en un problema en la sanación de lxs pacientes.

Al parecer desde hace ya más de dos meses las aguas que salen de las griferías   del centro de Roa son peligrosas para la salud, ya que, según se ha informado a este medio por parte del personal sanitario, salen marrones, como se puede comprobar en el vídeo, desde hace más de dos meses. La causa puede ser un viejo edificio con un sistema de calefacción poco menos que destrozado: la caldera se encuentra en pésimas condiciones y está expidiendo todo tipo de partículas en el agua que hace imposible no sólo su consumo sino las debidas condiciones de salubridad para determinadas necesidades sanitarias: en palabras de un médico del centro “con este agua te tienes que lavar las manos; las extracciones de tapones de oídos las tenemos que hacer con ese agua, no hay otro agua más… Cuando vienen por urgencias con cortes y heridas y hay que lavar con ese agua… pues es el que tenemos.

También hay una verdadera plaga de cucarachas que han invadido todo el edificio hasta el punto de que uno de los médicos del centro nos comenta que “dejé de hacer las guardias en la habitación y me cambié a la sala de estar porque era encender la luz y corrían por allí, por encima de la cama, por la pared…” Parece ser que el sistema de alcantarillado está tambien colapsado y las cucarachas entran a cientos por las tuberías del centro, aunque se ha realizado hace unos días una actuación sobre las arquetas contiguas al edificio y la plaga ha disminuido.

El problema de la calefacción es sistémico, ya que desde el principio ha fallado, hasta el punto de que ha habido periodos en los cuales la misma funcionaba un día de cada 7 o como nos expresa otro médico “hemos llegado a estar diez días seguidos sin calefacción y algún invierno hemos llegado a abrir el centro con 4 grados de temperatura“.

El personal cuenta tambien con la grifería de la cocina rota o un frigorífico cuyo sistema de apertura y cierre es una tira de cinta americana, un equipo de supervivencia para sus guardias de día y noche que es la envidia de los directivos del Sacyl.

Cómo se puede comprobar las deficiencias en las infraestructuras, mobiliario y enseres son gravísimas pero los problemas de personal no le van a la zaga: en una plantilla en la que debería haber, según la relación de puestos de trabajo, 10 médicos y 4 de refuerzo o de área (contratados para la realización de los excedentes de horas) hay justamente la mitad.

El edificio fue inaugurado en 1986 y, desde entonces, la única reforma realizada ha sido un cambio en la pintura de las paredes. Con el tiempo, lxs médicos de familia han tenido que compartir el mismo espacio con la matrona y lxs profesionales de pediatría.

Hace 7 u 8 años el Sacyl se planteó o hacer un anexo a este centro de Salud o hacer uno nuevo en unos terrenos que había al lado y que formaban parte de una urbanización con cuya constructora se llegó a un acuerdo. Los técnicos de la Junta vinieron y tras realizar un estudio informaron de la no idoneidad de los terrenos para la construcción del nuevo centro de salud y desde entonces, a pesar de las necesidades reconocidas por parte de la propia administración, nada más se volvió a saber, quien sabe si los millones que canon tras canon cayeron y caen en Eficanza tuvieron algo que ver.

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