“Horror vacui” por Juan Vallejo

Por Juan Vallejo
El escultor Víctor Ochoa, autor de heces conocidas con forma de esculturas, en  Cartagena, por ejemplo, ha “vendido” a la Presidenta Ayuso un fantasma sobre un follete de mierda. Esta defecación es en honor a los fallecidos por la Covid-19. No le ha faltado tiempo a la descerebrada marioneta del PP, Ayuso, para ubicarla en un patio de la Real Casa de Correos.
 
Este espanto insulta a cualquier sensibilidad artística o cultural. Lo peor del bodrio es que está intitulada para los Héroes del Covid-19; sin duda llegará a ocupar uno de los museos-basura donde fueron a parar los chirimbolos que esparció por Madrid el alcalde Álvarez del Manzano. Por entonces miles de madrileños nos echamos a la calle para acabar con la megalomanía del obseso quincallero y desterrar las violeteras, castañeras y barquilleras de las aceras de Madrid. Les suena, ¿verdad?
 

Cristino ha sido un artista muy recurrido en la ciudad de Burgos para hacer la “sardina” y otras obras fuera de temporada


Recuerdo un artículo estupendo de una compañera de Burgosdijital, Carolina R. Tenaz, que titulaba “Cristino y las cristinadas como síntoma“, sobre las basuras y chatarras sembradas por las plazas y paseos de Burgos en la égira Aparicio por el concejal soldador Cristino Díez. Aún persisten, es más, han parido. Este títere de La Caput Castellae, dictadorcillo y chapuzas sin parangón, concejal con el sátrapa Peña del SI, para ser urdidores y plañideros con “el Jefe” Méndez del Caso de la Construcción, que impregnó a Burgos de mafia y latrocinio, padece la obsesión de surtir de herrumbre y broza los jardines y calles de Burgos.
 

En poco tiempo la ciudad de Burgos se sembró de estatuas, “Policía municipal en Plaza de Vega”  .Burgos aspiraba a Capital Europea de la Cultura 2016


Cuando el equipo de directores culturales que tuvieron que decidir qué ciudad iba a ser Capital europea de la Cultura llegó de San Sebastián a Burgos, después de admirar “El Peine del Viento” de Chillida, se encontraron con “La Castañera” del Espolón, “Los gigantillos” de San Lesmes o los esperpentos del inefable Cristino, amén de las estelas que colgaban de los ventanales del Teatro Principal en donde Del Río con un gallo entre las manos presumía de la pintura de Burgos o el escribidor Esquivias leía sus libros, no daban crédito a lo que se les presentaba como símbolo del talento cultural, del arte que emanaba de lo más selecto de la Prima Voce et fide.
 
El alcalde Javier la Calle, cuyos argumentos más destacados eran la morcilla y el cordero, ya había echado tres cuartos al pregonero con tales argumentos y excelencias. Se llevó tal fiasco al ver que era San Sebastián la ciudad elegida, que llegó al extremo de denunciar al tribunal por esta decisión: la vanitas y la idiocia de nuevo formando ese binomio explosivo que revienta la cultura.
 

Pocos barrios de la ciudad se libraron de la plantación de estatuas


Esta singularidad enfermiza de prebostes y alcaldes de implantar cagadas con forma de imágenes, sean del aspecto que fueren, tiene en Burgos una sembradura especial que tomó el nombre de “aparecidas” en honor del alcalde Aparicio. Cada amanecer se tropezaba uno con muestras del los genios Cristinos, Cuevas y demás ralea hojalatera como si de una aparición se tratara. Delitos artísticos pagados con nuestros impuestos.
No estaría de más crear en la ciudad un espacio en dónde está invasión de la cochambre tuviera sitio. De este modo podrían admirar nuestros nietos los genios que habitaron a los herederos de Atapuerca, fundidores de la mediocridad y el estiércol, que estrujaron sus meninges para abonar con su inteligencia las plazas de Burgos.
 
¿Podrán nuestras ventanas saludar los jardines y paseos sin tropezar con este muestrario de la infamia? ¿Podrán los vientos saludar nuestros espacios sin aventar sorpresas de esta naturaleza? ¿Podremos dejar de sentirnos agredidos por estos ilustres creadores del miedo, del terror, de la peor de las inspiraciones humanas? ¿Podremos pasear sin temor a que uno de estos fantasmas nos arrobe con su etéreo y espantoso aspecto? ¿Cuándo se hundirán en los mares de la basura que siembran estos políticos de usar y tirar, que ruedan sus cerebros por los raíles que fundió la idiocia y la impudicia?
Madrid y Burgos no merecen contemplar secreciones y bufonadas de trincones de este tipo ni de ningún otro.
Un insulto a los ciudadanos al que se debe poner fin de inmediato, una ofensa a los fallecidos y una agresión a la palabra “héroe” que han denigrado estos políticos y seudoescultores que aprovechan la peste y el dolor para evidenciar su limitada capacidad de ser normales.
Lo peor para estas ciudades es que su pasado sea recordado por implantes de este tipo. Es la forma de mostrar el dolor y la muerte que a tantos place subrayar con sus nombres.

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