Cuando el alcalde Javier Lacalle se ausentó del pleno del ayuntamiento

Carolina Blasco, quien sustituyó al alcalde en el pleno, fue incapaz de apaciguar el guirigay que provocó su compañero Berzosa y responsable de la Concejalía de Movilidad.

Por Rufino Hernández

Javier Lacalle, alcalde de Burgos Foto de archivo

Era el primer pleno del año. Quise comprobar de primera mano la consistencia de los propósitos y proyectos que el regidor de la ciudad había prometido  el pasado 29 de diciembre.

Crucé el túnel que conduce al salón de plenos. Sentí en mi piel y en mi estómago el mismo repelús, la misma sensación de rechazo que el año pasado: es inconcebible que un par de policías pidan y anoten la identidad de cada vecino que quiera asistir a los plenos y, además, obligarles a colgarse en su atuendo personal una numeración impresa en un plástico cochambroso y cutre.

El alcalde tenía prisa, medía escrupulosamente los tiempos de intervención  de cada concejal que hiciera uso de la palabra. Se le notaba que estaba preocupado por otros asuntos, pero tenía que aguantar el trámite del pleno, tan palpable era su malestar, que el señor de la Rosa le propuso el aplazamiento de la sesión.

Con este ambiente entraron en el capítulo de las proposiciones. Para sorpresa de todos, el PP no tenía ninguna propuesta para la ciudad, en su lugar postulaban “apoyo y defensa de la prisión permanente revisable”. Este proyecto de cambio del código penal ya lo presentó el PP en el Congreso de los Diputados, y fue rechazado por mayoría; estos del PP deben estar convencidos de que repetir esta idea por los ayuntamientos, platós de televisión y demás medios de comunicación de sus amigos, les puede proporcionar algún puñado de votos, aquí en Burgos, también fue rechazada.

Siguieron discutiendo sobre las proposiciones presentadas por la oposición: una del PSOE, que trataba sobre “actuaciones positivas en el barrio de Villagonzalo Arenas”; Imagina Burgos presentó dos, la primera sobre “adaptaciones de las paradas de autobuses”, y la segunda sobre “las dificultades que encuentran las personas transexuales ante la administración para acceder al uso de servicios sociales”. Ciudadanos(Cs) también presentó una proposición: sobre “contratación directa a funcionarios con habilitación nacional”, (léase caso del secretario). Todas fueron aprobadas.

Quedaba una sola proposición por discutir: “sobre la plaza de Santiago (Gamonal)”, esta vez presentada conjuntamente por los tres grupos de la oposición; empezaba el debate cuando, he aquí que el alcalde se levanta, recoge sus papeles, y, sin decir nada, abandona el salón de plenos; Carolina, preocupada, asume la presidencia. Después de diferentes intervenciones, el concejal Berzosa toma la palabra, levanta la voz, se desgañita, interpela de forma desafiante a los portavoces de los grupos, a los vecinos que asistían al pleno; con esas voces, con esas formas, se montó el guirigay. Carolina no fue capaz de poner orden o se sintió sin autoridad suficiente, durante unos momentos el salón de plenos era lo más parecido a un patio de colegio. De la bancada popular también se habían marchado las concejalas Gema Conde y Bernabé. Aquello parecía un cierre por derribo.

El que escribe estas líneas, debido al tinte que iban tomando los acontecimientos, llegó a pensar que la oposición iba a abandonar el pleno, dejando a los seis concejales del PP solos, pero entró la cordura, se quedaron. Siguió la sesión. El PSOE no presentó unas mociones que iban dirigidas a Lacalle, a las que tenía que haber respondido; los demás grupos hicieron sus ruegos y preguntas.

En las tertulias de la mañana del día dieciocho, en Radio Arlanzón, los portavoces de la oposición habían hablado de una posible reprobación al alcalde, pero esta idea no se realizó en el pleno, quizá porque no llegaron a ponerse de acuerdo, o porque el alcalde les dio plantón con su huída.

Más tarde supimos la razón de su abandono: prefirió una foto con la policía nacional y local.

Después de de haber visto lo visto, es dudoso que el alcalde vaya a terminar la legislatura. Ya veremos como reacciona la oposición, o si acaso existe oposición. Lo que día a día queda claro, es que Lacalle no quiere seguir en Burgos, y otra cosa más: Carolina, hasta ahora postulante al sillón de la alcaldía, según los mentideros, después de lo acaecido en el pleno del día diecinueve, ha perdido muchas de sus posibilidades.

Al tiempo que escribo estas líneas, estoy escuchando al señor Berzosa a través de las ondas de Radio Arlanzón. Este señor ha asegurado que no van a llevar a cabo la proposición que, sobre la plaza Santiago fue aprobada en el pleno. Este inefable señor Berzosa se convertiría en una enorme rémora para cualquier aspirante que decidiera llevarle en su equipo en las próximas elecciones.

Ellos verán.

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