Carta de un futuro paciente al Colegio de Médicos de Burgos

DSC05280 copiaPor Basilio El Bagauda

Aún sigo, como cualquier persona biennacida, escandalizado por el ataque sufrido contra una doctora valiente a su libertad de expresión por parte de los que dicen defender la Libertad.

No es la primera vez, en cualquier caso, que se producen este tipo de presiones para hacer callar a los profesionales de la sanidad en el solar burgalés: desde las amenazas de expedientes disciplinarios vertidas por Baudilio Fernández Mardomingo, Delegado Territorial de Burgos, contra las principales voces de la Plataforma por la Sanidad Pública por las críticas contra los recortes sanitarios hasta el intento impositor, manu militari, de diversos Jefes de Servicio en el HUBU de la creación de las Unidades de Gestión Clínica, pasando por el indescriptible proceso inquisitorial que el Doctor Juan Francisco Lorenzo sufrió.

De la cuestión de las UGCs se ha hablado poco en los mass media que sufrimos y se trata de un hecho relevante. Desde Burgos Dijital se ha intentado hacer pedagogía de estos instrumentos que sirven en definitiva para ahondar aún más en el proceso privatizador de la sanidad y en la interiorización por parte de todo el personal sanitario del veneno de nuestros días, la sagrada “competencia”. Basta recordar que con las UGCs se pretende una suerte de autogestión de unidades comandadas por un médico especialista al que se le asigna un presupuesto con el que debe de intentar en última instancia obtener un beneficio que sería repartido a final de año entre toda la plantilla. Huelga señalar la distancia que existe entre beneficio y “se hará todo lo que esté en nuestras manos”.

Lo cierto es que desde todas las instancias administrativas y las instituciones médicas de la provincia, con el Colegio Profesional de Médicos a la cabeza, se han intentado acallar las críticas y edulcorar las consecuencias que la imposición de estos instrumentos provocarían. Pero lo que no se ha dicho en ningún momento es que las UGCs lejos de hacernos la vida mejor a los pacientes y de ahorrarle recursos económicos al dinero del Común, sólo servirá para generar redes clientelares en torno a la figura del jefe médico de turno y engordar los salarios muy especialmente en dicho cuerpo.

Por ello y desde la misma dirección del HUBU se pusieron manos a la obra para que esto calara debidamente en la plantilla. Fueron varios los Jefes de Servicio los que comenzaron a “vender la moto a sus plantillas” pero el motor no carburaba. Así que alguien decidió ir más lejos: en concreto el Jefe del Servicio de Cardiología fue llamando a su despacho y a puerta cerrada a todos aquellos a los que no veía entusiasmados con semejante progreso. A pesar de las presiones personales éstas no surtieron efecto, y ello gracias a que afortunadamente buena parte de la plantilla es “inamovible” por su condición de funcionarios, y mira que hay idiotas que lo critican.

Así de momento y en vista de que aún queda alma en nuestra Sanidad las UGCs están más que apartadas, pero el HUBU es un volcán a punto de estallar: Eficanza, el canon insostenible, el aumento de las libres designaciones, la política represiva de Ortiz de Valdivielso, las permanentes mentiras vomitadas por los representantes de la Junta, el aumento en las listas de espera, los recortes en las plantillas, las contrataciones arbitrarias en puestos clave y de alta remuneración… Y a todo ello hay que unirle una absoluta ausencia de responsabilidad personal.

El Colegio de Médicos no ha entrado en ningún momento a valorar todos estos “asuntillos” que son vox populi allende nuestra ciudad. Sin embargo esta vez y tras el inicio de recogida de firmas en favor de la perseguida Doctora Virginia Ruiz, el manifiesto en su defensa de la Plataforma por la Sanidad Pública y la ya obligada aparición en los medios de comunicación, el Colegio se ha arropado de virtud y se ha “volcado” en defensa de una doctora con alma, con humanidad.

Tras leer la humana y desesperada denuncia de la Doctora Ruiz y la carta del Colegio de Médicos no me queda ninguna duda, aunque nunca la albergué, de que nuestra maravillosa profesional y valiente persona no necesita defensas como ésta. Por eso y llegados a este punto yo, simple futuro paciente del HUBU, manifiesto al COMBU lo siguiente:

Todo mi apoyo incondicional para la Doctora Virginia Ruiz, el mismo que tuvo por parte de la mayoría de burgaleses desde el minuto 1 en el que se conoció el inicio de la apertura de expediente. Fue la propia sociedad civil la que destapó este terrible hecho y la que comenzó a realizar una campaña a favor de esta persona. De hecho mientras se recogían firmas contra la represiva andanada, la Inspección de Servicios del SACYL negaba todos los hechos.

Ustedes como representantes del COMBU no han ido más que al rebufo de esta situación mostrando una absoluta falta de reflejos que, quiero pensar, tiene más que ver con sus lazos políticos con el “aparato” del SACYL que con su falta de conocimientos sobre lo que es la ética.

En segundo lugar, no son ustedes nadie para decirnos qué es lo que la Doctora Virginia Ruiz quería expresar desde su blog e intoxican a la opinión pública diciendo que “las vivencias y preocupaciones que relata en su blog personal no revelan un ánimo de denuncia”. Cada un@ de nosotr@s tenemos el derecho a interpretar lo que leemos. Pero es más que evidente que la Doctora había advertido lealmente a la Comisión deontológica del Colegio y a la dirección del Hospital los hechos que relata y que éstos ni habían trascendido a la opinión pública ni se hizo nada para cambiarlos.

No sé exactamente lo que significa “riesgos para el sistema sanitario” pero está más que claro que el día al que a mí se me diagnostique un cáncer y en su informe la doctora exponga la necesidad en plazos definidos de un tratamiento conforme a datos empíricos y protocolos médicos, yo exigiré que ésto se cumpla de la misma manera que si fuera el hijo del presidente del COMBU o el padre del Consejero de Sanidad. En cualquier caso lo que sí supone “riesgos para el sistema sanitario” es el destrozo en las arcas públicas que realiza una empresa parasitaria llamada Eficanza y que está impidiendo el desarrollo de nuevas infraestructuras sanitarias en lugares de nuestra geografía como Aranda de Duero o Palencia. Somos much@s l@s que estamos hart@s de que se antepongan las sagradas leyes del mercantilismo sobre las más sagradas de la vida humana.

Por último, me gustaría expresar humildemente al cuerpo de médicos que los pacientes que han sido, son y seremos queremos participar de alguna manera en el desarrollo y funcionamiento del sistema sanitario porque, como derecho básico inalienable, es fundamental que algo que es del Común deba de ser compartido por todos, no sólo a través de la financiación sino también a través de las decisiones que se tomen y de las informaciones que se reciban.

L@s ciudadan@s estamos cansad@s de ser meros espectadores de una realidad construída y transformada por las élites y los gremios corporativos.

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