Argentinos

 
” por los barrotes de la ventanilla del camión celular
la tarde se corta dos veces
el barrote de la izquierda corta árboles
el de la derecha corta lejanos pies.”
Juan Gelman
 
Por Juan Vallejo
 
Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930. Hijo de una familia llegada de Ucrania dos años antes. Su padre, José, es obrero ferroviario y carpintero; su madre, Paulina Burichson, hija de un rabino judio, se ocupa de que estudie piano mientras su hermano Boris le recita a Pushkin. Juan abandonó los estudios de química y trabajó, entre otras cosas, como camionero.
 
Se estrena como periodista en 1954. Obtiene el Premio Cervantes en 2007. Su discurso de recepción en Alcalá de Henares fue un alegato contra el olvido, cuyo contrario, sostiene, no es la memoria, sino la verdad: ” Dicen que no hay que remover el pasado, que no hay que tener ojos en la nuca, que hay que mirar hacia adelante y no encarnizarse en reabrir viejas heridas. Están perfectamente equivocados. Las heridas aún no están cerradas. Laten en el subsuelo de la sociedad como un cáncer sin sosiego. Su único tratamiento es la verdad. Y luego la justicia. Solo así es posible el olvido verdadero.”
 
El 24 de agosto de 1976, la dictadura militar secuestra a su hija, a su hijo y a la esposa de éste. Los dos últimos nunca aparecieron con vida. Su nuera estaba embarazada. Nacida al año siguiente, su nieta fue entregada a la familia de un policía en Uruguay. El poeta tardaría 23 años en dar con ella. “Justicia tardada, justicia negada.” El dicho mexicano que siempre comentaba mientras la justicia trataba a los criminales que asesinaron a sus hijos.
En su casa se hablaban cuatro lenguas: yídish, ruso, ucraniano y castellano.
 
Alguien dijo que no se podía escribir poesía lírica después de Auswichtz. Ahí están Paul Celan y Juan Gelman.
En su Poesía reunida, 1956-2010, Seix Barral, con prólogos de Julio Cotázar y Pérez Gimferrer, a lo largo de 1300 páginas, describe la forma de resistencia que para él es la poesía. Recomiendo este tratado de arte y de poesía, de vida y de compromiso.
 
La dictadura militar argentina ordenó quemar el Principito. Gelman decía que la ternura de este libro daña cualquier dictadura.
Conocí a Juan Gelman hace 12 años cuando él tenía 80. En las reuniones y conferencias que hacíamos los martes en la Biblioteca Marqués de Valdecilla de la calle san Bernardo, era frecuente verle; también en las manifestaciones contra la guerra de Iraq y otras por la ley de Memoria histórica. Asido a la pancarta con su cigarrillo permanente tiñendo su poblado bigote de ámbar y ceniza, descolgado de la comisura de los labios, derivaba el humo por sus gafas transparentes cuando leía, y dibujaba órbitas que se enredaban por su abundante cabellera blanca. Nos daba ejemplo de humildad y serenidad con su simple presencia. Nunca olvidaré su porte y naturalidad, su increíble silencio. Su amistad y su obra han enmarcado mis últimos años con una moldura donde los ángulos liberan los espacios que me faltan por pintar, inspirados muchos de ellos por su impresionante obra.
 
En el año 2015, el grupo Imagina Burgos logró seis concejales en el Ayuntamiento de Burgos. Fuimos muchos los que apoyamos con nuestra presencia, discursos, escritos ( en este medio sobre todo) aquella candidatura hoy desbaratada desde la incultura y la mediocridad.
Por entonces, durante la campaña, apareció por Burgos Cayetana Álvarez de Toledo, traída por la candidatura del PP burgalesa como sanguijuela y señuelo para denostar y ensuciar a los de Imagina.
Los medios del delincuente por excelencia de la Camera Regia le publicaron un artículo en donde profetizaba e insultaba al grupo Imagina como destructores de la sociedad burgalesa. La arpía Argentina ya apuntaba maneras. Fue contestada en Burgosdijital por el que suscribe. El PP la paseaba cual Goebbels por los foros en donde aquellas elecciones tenían predicamento.
 
En un artículo explícito y didáctico, Raúl Solís nos cuenta algo sobre las andanzas de la marquesa de Casa Fuerte, hija de la oligarquía Argentina, heredera de los que saquearon e invadieron América latina. Su estirpe concentra millones de latifundios y toda la ganadería vacuno del país del tango.
Nacida en España en 1974, hija de padre francés y madre Argentina, esta víbora viperina, pertenece a lo que en Argentina se denomina “familia patricia”, los colonizadores españoles que arrasaron con todo e impusieron sus leyes desde el siglo XVI. Frente a los “negros de mierda” están los patricios, la oligarquía de toda la vida que acumula producción de soja, la explotación del vacuno, etc.
Habitan en mansiones y fincas inmensas con enormes medidas de seguridad y vigilancia privada. Explotan a sus criadas y lacayos sin pagarles, su odio a los pobres es su lema.
Educada en el asco al “negro de mierda” odia al peronismo popular que logró reivindicar salarios a sus empleados y criadas. El cadáver de Evita Perón fue desterrado fuera del país, por esta mafia para evitar un lugar de peregrinación de la gente pobre, para que no tuvieran un símbolo de lucha y de poder.
Educada en el colegio más elitista de Buenos Aires, el Northlands School, bilingüe, un centro carísimo, compañera de la reina Máxima de Holanda, la reina Argentina de los Países Bajos, llamada La Holandesa, Cayetana estudió Historia en Oxford mientras su pueblo se moría de hambre, con las élites económicas del mundo, pertenece a la clase social de ” los fachos ” autores de todos los golpes de estado en América Latina y España, los que hicieron desaparecer a miles de militantes de la justicia social tirándolos desde los aviones en medio del mar de la Plata.
 
Pertenece esta mujer a la ralea que robó a los hijos y nietos de las mujeres pobres que aún se concentran en la Plaza de Mayo de la capital bonaerense para reclamarlos. Nutrida por los criminales que asesinaron a los hijos del poeta Gelman y a miles de jóvenes cuyo delito era la democracia.
Jamás olvidaré a estas madres cuando vinieron a Madrid y nuestra asociación las recibió en la Facultad de Medicina de la Complutense. En aquel acto singular donde el dolor y las lágrimas de estas madres de Mayo y pañuelo blanco, quedó para siempre en mi memoria. Acompañé a Gelman y a Gervasio Puertas, nuestro presidente.
 
Las medidas económicas neoliberales que defiende Cayetana en el Congreso con la canalla peperiana, no es otra cosa que la herencia de esa oligarquía Argentina donde el odio y la sangre son batidas por el neonazismo. El odio de los ricos cuando ven amenazados sus privilegios se pone de manifiesto en cada sesión. Casado suelta a la sierpe después de cebarla con sus miserias y carencias para que inyecte el odio de la reserva franquista asesina, la que incuba mientras el pueblo respira la pobreza en las colas del hambre que ella provoca, la que utiliza como señuelo populista para la ignorante oposición que ladra a su compás. Son parásitos, todo lo que tienen es odio. Es la herencia de un saqueo que dijera Raúl Solís en su artículo del pasado 28 de mayo.
A este criminal coro, se les añade en feroz competencia otros reyes del odio como los de esa infamia llamada Vox.
Cuando Hitler visitó España, en su reunión con Franco en Hendaya, en el andén, en medio de los dictadores, figuraba un general Eugenio Espinosa de los Monteros, abuelo del portavoz y número tres de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. Da pavor. El general fue embajador de España en la Alemania nazi desde el final de la guerra a 1941. Firmó la orden de ejecución de las 13 rosas.
En este escenario donde el alcalde de Madrid destruye la memoria de Miguel Hernández, donde se arrancan las placas homenaje al poeta Marcos Ana, donde un torturador criminal policía es enterrado con medallas subvencionadas por los asesinatos cometidos en el franquismo, donde una panoli es utilizada desde su presidencia en la Comunidad de Madrid para llevar a cabo un golpe de estado por estos miserables, donde una marquesa de sangre emponzoñada es avivada por la oligarquía española, opus incluido, nos queda la poesía de Gelman, porque la pusilanimidad de Sánchez y compañía ante el saqueo que pretenden, está más que clara.
 
” ¿Estás ahí, país? La palabra/avanza y choca con/ el vacío de su revelación./Tiene los huesos con fiebre, es/un sueño incierto escrito por ninguno./ Qué suciedad esta mañana./ La boca es blanca ahí/ y degollada al día siguiente/ de su adentro irreal.
Adentros, Juan Gelman.

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