«Aquí vivió. Historia de un desahucio»

Aquí vivió. Historia de un desahucio (Nube de Tinta, 2016). Memoria gráfica de la última crisis económica en España.

Por Nuño Castellanos Díez

La crisis económica es un concepto que ha sido tan repetido en los últimos años diez años que podemos llegar a pensar que se ha convertido en un mero lugar común, más que la realidad que nos afecta en mayor o menor medida desde el año2009. Pero ¿cómo hemos llegado a esta situación? Esta es la pregunta del millón y desde luego que a lo largo de estos años se nos han dado mil y una sesudas interpretaciones sobre sus causas, se nos han lanzado numerosas listas con los nombres de las personas e instituciones responsables, e incluso se nos ha culpado a nosotros de ser los causantes de la enésima crisis económica en España, por haber vivido por encima de nuestras posibilidades.

Esta entrada va de comic, síde comic y de cómo la historieta / el cómic / la novela gráfica por sus características formales y discursivas múltiples e intransferibles posee las capacidades necesarias para acercarse de forma más certera a los efectos de la Gran Recesión.

La novela gráfica Aquí vivió. Historia de un desahucio de Isaac Rosa y Cristina Bueno se centra en la problemática de los desahucios para hacerse eco de una de las más trágicas consecuencias de dicha crisis.

El erremoto financiero de 2008 tuvo numerosas réplicas en los diferentes sectores económicos, siendo una de las más graves la crisis crediticia e hipotecaria que asoló el sistema bancario español. De la misma forma, se llevó por delante los sueños de cientos de miles de familias que, habiéndose embarcado en la compra de una vivienda, se veían abocadas al drama del desahucio inminente de sus casas y el embargo de sus bienes por la imposibilidad de continuar con el pago de su hipoteca.

Los desahucios son sólo la punta del iceberg del problema de la vivienda en España. Una más de esas herencias envenenadas que se fraguaron durante el franquismo: “No queremos una España de proletarios, sino de propietarios”, declaró al ABC en 1959 el arquitecto y ministro de Franco, José Luis de Arrese, ante los agentes de la propiedad inmobiliaria que le homenajeaban por su labor.

Aquella política se perpetuó ya en época democrática, llegando al paroxismo con la Ley 6/1998 de 13 de abril sobre el régimen del Suelo y valoraciones promovida por el gobierno del presidente JoséMaría Aznar que liberalizaba el mercado del suelo y hacía que, por reproducir el dato que nos da Carlos Taibo, España en el periodo comprendido entre 2005 y2007 construyera cada año el mismo número de viviendas que Francia, Alemania,Reino Unido de forma conjunta.

En los últimos diez o quince años no ha habido un formato de libro, con permiso del libro electrónico, que no haya tenido un auge tan espectacular como el dela novela gráfica. Este florecimiento del que hablamos no responde única y exclusivamente a inteligentísimas estrategias de mercado de las editoriales, que también, por todos es bien sabido que la industria y el mercado no le hace ascos a nada, sino que se articula a mí entender en torno a la gran versatilidad dela que hace gala este medio de expresión a la hora de narrar.

Como decimos el concepto de novela gráfica posee diferentes sentidos, unas veces positivos y otros negativos en cada uno de los tres principales mercados de cómic a nivel internacional: el europeo, el japonés y el norteamericano.

A pesar de ello es posible reducirlos a un común denominador, el señalado por Jean Paul Gabilliet como: “la creación de una obra novelesca con intenciones literarias expresada por medio de la historieta en vez de por la escritura”.

Debemos hacer hincapié en que las historias gráficas basan su fuerza expresiva en la imagen con el apoyo esencial de la palabra escrita, de esta forma la novela gráfica es capaz de abordar acontecimientos marcadamente traumáticos con mayor intensidad y libertad, como es el caso del tema de los desahucios.

A esto también contribuye su posicionamiento social, ya que como como afirma Rocco Versaci “la novela gráfica ha sido tradicionalmente relegada a los márgenes de los medios de representación cultural”, y este emplazamiento le confiere unas posibilidades discursivas que pueden desafiar incluso socavar el discurso hegemónico. Dicho de otra forma, la novela gráfica tiene la capacidad de romper el cerco instituido por las esferas de legitimación acerca de lo que se considera buen gusto dentro del ámbito cultural de una sociedad.

De esta manera, la novela gráfica puede constituirse en un campo de batalla en la construcción de significados, en un medio poderoso de transformación del imaginario colectivo y ser capaz de configurar nuevas memorias para el futuro,  al acercarse a grupos de lectores más amplios en edad y formación.

A lo largo de las más de 250 páginas que componen esta novela gráfica Aquí vivió. Historia de un desahucio, IsaacRosa y Cristina Bueno, llevan a cabo un ejercicio de denuncia de la funesta situación a la que se ven sometidas las familias que sufren un desahucio de la mano de una adolescente llamada Alicia, cuyos padres están recientemente separados.

Un día en la casa a la que se acaba de mudar con su madre utilizando su propia llave, entra una anciana desorientada, Carmen, que posteriormente descubrimos que es la antigua propietaria de la vivienda que ha sido desahuciada. Alicia espoleada por su propia situación de desubicación, al fin y al cabo ella misma ha sido expulsada de su vida anterior, y la injusticia de la historia que narra la anciana, motivan que proyecte su propia experiencia vital en la de los desahuciados.Se da cuenta que este problema realmente nos afecta a todos como miembros de una sociedad que pierde activos de forma progresiva.

Alicia comienza a asistir alas reuniones de la PAH, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. De forma paulatina la joven se va involucrando más y más en las actividades del colectivo, incluso participa en sus intentos de parar los desahucios que la llevan a enfrentarse a la policía y ser detenida por ello. Con este personaje adolescente, con una mayor capacidad de sorprenderse y que trasunta desde la inocencia a la indignación, Rosa y Bueno intentan mostrar a sus lectores cómo la acción colectiva posibilita el empoderamiento ciudadano frente a las injusticias sistémicas y facilita la lucha contra la lógica económica capitalista, tan brutal como deshumanizada. Es innegable, que en muchos sentidos estas plataformas antidesahucios han llevado a cabo, y lo siguen haciendo, el trabajo de la administración, tanto de ayuda directa en la búsqueda de una solución habitacional como la recuperación anímica y psicológica de estos ciudadanos.

Los desahucios se convierten así en un lugar privilegiado desde el que podemos observar como las causas de la crisis financiera: políticas de vivienda, corrupción, etc. y sus consecuencias: desigualdad, exclusión social incluso marginalización se combinan en perfecta armonía.

En su obra Rosa y Bueno han renovado debates como la apuesta por el compromiso entre de Narración, en este caso gráfica y Política en un contexto que supuestamente había sido vaciado ideológicamente. Volvemos a encontrar una voluntad crítica, de testimonio, performativa que llame al conflicto. Considero que son necesarias narraciones/historias que se adentren en el conflicto social, que investiguen y que lo incite en este tiempo en el que se huye de la confrontación con la realidad. Ahora se tiende a evitar por sistema el conflicto, asistimos a momentos de conflictofobia expresión acuñada por el antropólogo Manuel Delgado Ruiz a quien cito para terminar: “Vivimos en una época de conflictofobia. La lucha es una palabra obscena y la izquierda está llena de gente que en lo que cree es en una reforma moral del capitalismo. La sociedad, la vida, la pareja incluso, no puede concebirse más que como una lucha permanente. El conflicto es la base de la vida. … En vez de tanto master de resolución de conflictos, yo inventaría masters de creación de conflictos.”Parafraseándole, diré que son necesarios más textos como los de Isaac Rosa yCristina Bueno, textos que generen conflictos que provoquen reflexiones necesarias.

Nuño Castellanos Díez es profesor en laUniversidad de Georgia, EE. UU.

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