Ante la brutal agresión a un vecino por quejarse del ruido nocturno

El ocio alcoholizado Foto de archivo

Por Asociación Casco Histórico Alto

La ACHA llama a una concentración vecinal en apoyo a Rodrigo y contra la dejación de funciones de las autoridades y el Jefe de Policía Local, el míércoles 6 de septiembre a las 20h30.

El pasado viernes 1 de septiembre, junto a la iglesia de San Esteban, un vecino salió a pedir a unos chavales que bajaran el volumen de la música que escuchaban debajo de sus ventanas y fue brutalmente agredido.

Eran varios y él estaba solo. Se dieron a la fuga y él quedó inconsciente en el suelo, con una fractura craneal. Este suceso ocurre durante el único mes del año en el que el vecindario puede disfrutar de cierta tranquilidad, porque el botellón escasea considerablemente hasta que empieza el curso.

Puede que tenga que ver con lo ocurrido: un vecino solo no baja de su casa a pedir un poco de paz a un grupo de cien chavales ebrios, por mucha capacidad dialogante que pueda tener.

Evitar estas situaciones de riesgo es labor de la policía. Los vecinos del Casco Histórico Alto, ahora constituidos en Asociación, venimos denunciando desde hace años las dimensiones insostenibles y peligrosas del botellón que sufrimos en fines de semana y cada miércoles o jueves. Tenemos que sufrir constantemente daños en fachadas y en coches. Los incontables cascotes y cristales esparcidos por toda la ladera del Castillo y la escalera de la muralla son un peligro para los perros y los niños pequeños que pasean durante el día.

Dormir por las noches, muchas veces se convierte en un desafío. San Esteban es un barrio abandonado, relegado al estatus de zona de ocio alcoholizado para una categoría de la población burgalesa igualmente abandonada por el Ayuntamiento, la juventud. Muchos sabíamos y advertíamos de que algún día ocurriría una desgracia. Por ello la Asociación estuvo trabajando durante más de un año para lograr que todos los grupos municipales adoptaran al unísono la ordenanza pedida por la policía local, la cual aducía no poder desempeñar su labor en el marco normativo vigente. Esta ordenanza ya ha entrado en vigor, pero no la aplica la policía, en primer lugar porque no está presente en los lugares que lo requieren.

Los culpables son los agresores y queremos que todo el peso de la ley caiga sobre ellos. Pero la impresión que tenemos es que las autoridades se han reído de nosotros. En los últimos años y en varias ocasiones, después de mucha insistencia por parte nuestra y al ver los ánimos encendidos, se puso en marcha un dispositivo policial preventivo en la zona. Se trataba de un dispositivo insuficiente (a las 12 de la noche, cuando acudía la mayoría de jóvenes, ya se había quitado) y sobre todo transitorio. Su objetivo manifiesto era hacer tiempo hasta que los vecinos nos tranquilizáramos y dejáramos de dar guerra. Ni se perpetuó, ni se buscaron remedios estructurales al hecho demoledor de que la principal, o única, actividad de ocio de nuestros jóvenes es el alcohol. Éste es un problema complejo y de difícil solución, pero la mejor forma de no resolverlo es ignorarlo y no dedicar ni la menor energía o partida presupuestaria al colectivo que lo sufre. El 1 de septiembre chocaron un barrio abandonado, el Casco Alto, y un colectivo desatendido, la juventud burgalesa. El resultado es un herido grave. ¿Fue necesario llegar a este punto para despertar conciencias?

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