1º de mayo. In memoriam

Manifestación CGT-CNT Burgos 2019

Por Burgos Dijital

Finalmente ayer el TSJ de Castilla y León apuntaló la prohibición del derecho de reunión y manifestación con la que se resolvió por parte del Subdelegado del Gobierno Pedro Luis de la Fuente Fernández. Sin entrar a valorar la gravísima vulneración de derechos fundamentales absolutamente impropia de un régimen que se dice democrático y de unas «izquierdas» cada vez más apoyadas en la peligrosa muleta del ejército y las fuerzas del orden, este medio, vuestro medio, quiere hacer su pequeña aportación para la conmemoración y recuerdo en este día de todos y todas aquellas que perdieron muchas cosas por el camino, incluso su vida, en la defensa de la dignidad y de los derechos más elementales de las clases trabajadoras.

«Aquella noche no pude dormir. Volvía a revivir los acontecimientos de 1887. Habían pasado 21 meses desde aquel Viernes Negro del 11 de noviembre, cuando aquellos hombres de Chicago habían sufrido su martirio. Y aún así cada detalle seguía nítido en mi mente y me afectaba como si hubiera ocurrido el día anterior. Mi hermana Helena y yo nos habíamos interesado por el destino de esos hombres durante su juicio. Los artículos aparecidos en la prensa de Rochester, descaradamente tendenciosos, nos irritaban, confundían y enfadaban. La violencia de la prensa, la amarga denuncia a los acusados, los ataques a todos los extranjeros, nos hicieron  solidarizarnos con las víctimas de Haymarket. (…)

Un domingo se anunció que Johanna Greie, una famosa oradora socialista de Nueva York, hablaría sobre el juicio de Chicago. El día señalado llegué la primera al salón de actos. (…)

Todo el discurso trató de los agitados sucesos de Chicago. Empezó contando el fondo histórico del asunto. Habló de las huelgas obreras que habían estallado por todo el país en 1886 para exigir la jornada de 8 horas. Chicago era el centro del movimiento y allí la lucha entre los trabajadores y sus jefes había sido más intensa y enconada. La policía atacó una reunión de los empleados que se habían declarado en huelga de la McCormick Harvester Company; hombres y mujeres fueron golpeados y varias personas asesinadas. Para protestar por esa infamia, se convocó una reunión multitudinaria en la Plaza de Haymarket el 4 de mayo. Allí tomaron la palabra Albert Parsons, August Spies, Adolph Fischer y otros y todo transcurría tranquila y pacíficamente. Así lo comprobó Carter Harrison, el alcalde de Chicago, que asistió al encuentro para ver que se cocía por allí.

El alcalde se fue, convencido de que todo estaba bien y así se lo dijo al comisario de distrito. Se estaba nublando, empezó a lloviznar y la gente comenzó a dispersarse, apenas quedaba nadie cuando uno de los últimos oradores se dirigió al público. Entonces el comisario Ward, acompañado por un fuerte dispositivo policial, se presentó de repente en la plaza. Ordenó que la gente se dispersara inmediatamente. «Es una asamblea pacífica», replicó el moderador, ante lo cual la policía cargó sobre la gente, aporreándoles sin piedad. Entonces algo brilló en el aire y, al explotar, asesinó a varios oficiales de policía e hirió a otros cuantos.

Nunca se supo con certeza quién había sido el verdadero culpable y las autoridades, al parecer, no se esforzaron mucho para intentar descubrirlo. En lugar de ello, se cursó inmediatamente la orden de arrestar a todos los oradores de la reunión celebrada en Haymarket y a otros conocidos anarquistas. 

Toda la prensa y la bourgeoisie de Chicago y del país entero clamaban por la sangre de los presos. La policía empezó una verdadera campaña de terror, a la que Citizen Association prestó todo su apoyo moral y financiero, para así culminar su plan mortífero de acabar con los anarquistas.

La opinión pública estaba tan encendida por las historias atroces que circulaban en la prensa contra los líderes de la huelga que un juicio justo era algo impensable. De hecho, el juicio resultó ser el peor montaje de la historia de los Estados Unidos. El jurado se escogió según sus convicciones; el fiscal de distrito anunció ante el tribunal que no solo se acusaba a los hombres allí arrestados sino que «se juzgaba la anarquía» y que había que exterminarla. El juez criticaba constantemente a los presos desde su estrado, predisponiendo así al jurado en su contra. Los testigos fueron comprados o aterrorizados y el resultado fue la condena de ocho hombres, inocentes del delito y en ningún modo relacionados con él.

La manipulación de la opinión pública y los prejuicios contra los anarquistas, emparejados con la feroz oposición de los patronos al movimiento que exigía las 8 horas, contribuyeron a crear el ambiente que propició el asesinato judicial de los anarquistas de Chicago.

Cinco de ellos – Albert Parsons, August Spies, Louis Lingg, Adolph Fischer y George Engel – fueron condenados a la horca; Michael Schwab y Samuel Fielden, a cadena perpetua; a Neebe le cayó una condena de 15 años. 

La sangre inocente de los mártires de Chicago clamaba venganza».

De la autobiografía de Emma Goldman «Viviendo mi vida».

A continuación os adjuntamos el manifiesto del 1º de Mayo realizado por CGT, CNT, Las Maris, Asamblea Feminista y Castella.

Manifiesto 1 de mayo obrero, libertario, combativo y feminista-Burgos

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